Anthony Perkins: el actor que nunca logró abandonar el motel Bates

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Estrellas que brillaron demasiado

Anthony Perkins: el actor que nunca logró abandonar el motel Bates

Del teatro y la música a Norman Bates: una carrera brillante, el peso del encasillamiento y una vida privada bajo la presión de Hollywood.

Anthony Perkins ante los fotógrafos, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Un solo personaje puede concederle la inmortalidad a un actor y, al mismo tiempo, encerrarlo para siempre.

Antes de convertirse en Norman Bates, Anthony Perkins había sido una de las jóvenes promesas más delicadas de Hollywood. Había recibido una nominación al Óscar, triunfado en Broadway, grabado discos y construido una imagen de muchacho tímido que parecía destinada al drama romántico. Después de Psycho, el público comenzó a buscar una amenaza detrás de cada una de sus sonrisas.

La interpretación que lo hizo inolvidable se convirtió también en una sombra que siguió proyectándose sobre todos sus personajes. Detrás de ella existía un hombre obligado a proteger su vida privada en una industria que podía destruir la carrera de un actor por su orientación sexual y que, décadas después, todavía trataba el sida mediante el miedo, el silencio y los titulares sensacionalistas.

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Anthony Perkins

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Una vida más allá de Norman Bates

Nacimiento1932Nueva York
Muerte1992Los Angeles
Un reconocimiento que sobrevivió a la historia

Cannes 1961: Perkins más allá de Psycho

El palmarés oficial del Festival de Cannes conserva el premio de interpretación masculina que Anthony Perkins recibió por Aimez-vous Brahms? en 1961. Este registro permite mirar más allá del motel Bates: apenas un año después del estreno de Psycho, su trabajo romántico junto a Ingrid Bergman obtenía un reconocimiento internacional. La imagen de esta tarjeta es una recreación artística, no una fotografía de la ceremonia.

Festival de CannesArchivo oficial · Palmarés1961 · Aimez-vous Brahms?

El hijo de un actor ausente

Retrato de Anthony Perkins, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Anthony Perkins nació el 4 de abril de 1932 en Nueva York. Su padre, Osgood Perkins, era un respetado actor teatral y cinematográfico recordado, entre otros trabajos, por interpretar al gánster Johnny Lovo en Scarface (1932), de Howard Hawks.

El éxito de Osgood también significaba largas ausencias. Anthony creció principalmente junto a su madre, Janet Esselstyn Rane Perkins, y una niñera francesa que contribuyó a que aprendiera el idioma. La relación con su madre fue intensa y protectora.

Osgood murió repentinamente de un ataque cardíaco en septiembre de 1937. Anthony tenía cinco años. En entrevistas posteriores contó que durante la infancia había sentido celos cuando su padre regresaba a casa y que, después de su muerte, experimentó una culpa irracional. Aquella confesión ha sido utilizada con demasiada facilidad para explicar su elección como Norman Bates, como si Alfred Hitchcock hubiera descubierto en él una tragedia psicológica predestinada.

La realidad es menos ordenada. Muchos niños sienten celos, miedo o culpa ante la muerte de un familiar. Perkins se convirtió en actor porque había crecido cerca del teatro y porque poseía un talento evidente, no porque su vida estuviera destinada a reproducir la ficción de Psycho.

El escenario antes que Hollywood

Anthony Perkins en un escenario teatral, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Perkins comenzó a actuar en producciones escolares y compañías de verano. Estudió brevemente en Rollins College, en Florida, antes de trasladarse a la Universidad de Columbia, donde cursó historia mientras continuaba trabajando en el teatro.

Su debut cinematográfico llegó con The Actress (1953), dirigida por George Cukor y basada en recuerdos autobiográficos de Ruth Gordon. La película no lo convirtió inmediatamente en estrella, pero le permitió entrar en el sistema de estudios.

En 1954 reemplazó a John Kerr en Broadway en Tea and Sympathy. La obra trataba sobre un estudiante señalado por no ajustarse a las expectativas masculinas de su entorno. En una década marcada por la persecución institucional de las personas homosexuales, el argumento poseía resonancias que iban mucho más allá del escenario.

Perkins nunca habló públicamente en términos claros sobre su orientación sexual. Las biografías, testimonios y memorias de personas que lo conocieron documentan relaciones con hombres, especialmente durante su juventud. Etiquetarlo desde el presente como homosexual o bisexual puede simplificar una vida que él mismo no definió públicamente. Lo comprobable es que vivió dentro de una industria en la que cualquier revelación podía terminar con su carrera.

La nominación que llegó antes del terror

Anthony Perkins junto a una cámara de cine, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Su gran oportunidad apareció en Friendly Persuasion (1956), de William Wyler. Interpretó a Josh Birdwell, el hijo de una familia cuáquera enfrentado al dilema de participar en la Guerra Civil estadounidense pese al pacifismo de su comunidad.

Perkins transmitió la división interior del personaje sin grandes discursos. Su aspecto juvenil, sus movimientos inseguros y su voz contenida permitían ver a un hombre tratando de descubrir qué clase de valor poseía.

La actuación le consiguió una nominación al Óscar como mejor actor de reparto en 1957. Fue la única nominación de su carrera, aunque varias interpretaciones posteriores serían mucho más recordadas (Academy of Motion Picture Arts and Sciences, 1957).

Paramount lo contrató y trató de presentarlo como una alternativa sensible a los héroes masculinos tradicionales. En Fear Strikes Out (1957) interpretó al jugador de béisbol Jimmy Piersall, quien había sufrido una crisis mental. Perkins construyó una actuación física y angustiada que demostró su capacidad para representar la vulnerabilidad sin convertirla en debilidad.

También trabajó en The Tin Star (1957), Desire Under the Elms (1958), The Matchmaker (1958), Green Mansions (1959) y On the Beach (1959). En esta última encarnó a un joven oficial naval enfrentado al final de la humanidad después de una guerra nuclear. Antes de Norman Bates, su especialidad no era el horror: era la fragilidad moral de hombres atrapados entre el deber y el miedo.

Tony Perkins, cantante de música popular

El hecho menos conocido de su carrera es que también fue cantante profesional. Grabó bajo el nombre de Tony Perkins para Epic y RCA Victor y publicó varios álbumes y sencillos durante la segunda mitad de la década de 1950.

Su voz era ligera, íntima y más cercana a la de un intérprete de baladas que a la de una estrella de rock. En 1957, “Moon-Light Swim” entró en las listas estadounidenses y alcanzó aproximadamente el puesto 24 en el ranking de Billboard.

No se trató de una simple campaña promocional organizada después de su éxito cinematográfico. Perkins estudiaba piano, se interesaba por el jazz y había cantado en televisión. En una entrevista de 1957 expresó incluso su deseo de tocar jazz profesionalmente (The New Yorker, 1957).

La historia popular lo recuerda dentro de un motel bajo la lluvia, pero durante un breve periodo también pudo escucharlo cantando romances juveniles en las radios estadounidenses.

Una relación que Hollywood no podía mostrar

Anthony Perkins en una calle, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Durante sus primeros años de fama, Perkins mantuvo una relación con Tab Hunter, uno de los grandes ídolos juveniles de la década de 1950. Hunter confirmó posteriormente el vínculo en sus memorias y en el documental Tab Hunter Confidential.

Los dos se conocieron en Hollywood en 1956 y estuvieron juntos aproximadamente tres años. No podían aparecer públicamente como pareja. Los estudios organizaban citas de Hunter con actrices y las revistas reproducían romances cuidadosamente construidos. Perkins enfrentaba presiones semejantes.

La homosexualidad podía provocar la cancelación de contratos, la persecución policial y la destrucción de una imagen de galán. La relación tuvo que desarrollarse mediante encuentros discretos, viajes privados y salidas acompañados por mujeres que protegían la apariencia exigida por el sistema (Hunter & Muller, 2005).

Su ruptura ha sido atribuida a tensiones profesionales y personales, incluida la participación de Perkins en la versión cinematográfica de Fear Strikes Out, historia que Hunter había interpretado previamente en televisión. Las causas exactas pertenecen a quienes vivieron la relación. Lo históricamente importante es que dos de los rostros masculinos más visibles de Hollywood tuvieron que comportarse públicamente como desconocidos emocionales.

Hitchcock descubre a Norman Bates

Anthony Perkins ante un espejo, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

A finales de 1959, Alfred Hitchcock preparaba una película de presupuesto relativamente reducido basada en la novela Psycho, de Robert Bloch. El director había adquirido discretamente los derechos y trató de impedir que el público conociera el argumento.

Norman Bates era descrito en la novela como un hombre mayor, corpulento y desagradable. Hitchcock decidió transformarlo. Al elegir a Perkins, convirtió al personaje en un joven atractivo, tímido y aparentemente inofensivo. El horror ya no llegaría anunciado por un rostro monstruoso. Podía recibir al viajero con educación, preparar unos sándwiches y hablar con nerviosismo sobre su madre.

Esa decisión fue esencial para el funcionamiento de la película. Perkins no interpretó a Norman como un villano evidente. Lo llenó de pequeños gestos: una sonrisa que aparece demasiado tarde, una risa incómoda, movimientos contenidos y repentinos cambios en la mirada.

En la conversación con Marion Crane, interpretada por Janet Leigh, Norman produce compasión antes de provocar sospecha. El espectador reconoce su soledad y puede llegar a pensar que es otra víctima de su madre. Cuando se revela la verdad, aquella simpatía inicial se vuelve inquietante.

La película fue un enorme éxito y transformó el cine de terror. También convirtió a Perkins en una figura internacional. Sin embargo, la Academia no lo nominó por una interpretación que hoy se considera una de las más influyentes del cine estadounidense (American Film Institute, s. f.).

El personaje y la enfermedad mental

Psycho utilizó explicaciones psiquiátricas propias de su época y mezcló trauma, identidad, sexualidad y violencia de una manera que no corresponde con el conocimiento clínico actual. Norman Bates es un personaje ficticio, no una representación médica fiable.

La enorme mayoría de las personas que viven con trastornos mentales no son violentas. Tampoco debe confundirse la identidad de género, la orientación sexual o el uso de ropa asociada con otro género con una predisposición criminal.

Perkins no fue responsable de todas las interpretaciones posteriores del personaje. Su trabajo como actor consistió en construir una presencia humana compleja dentro del guion que recibió. Precisamente por eso Norman resulta tan perturbador: no aparece como una categoría clínica, sino como una persona capaz de generar ternura y temor casi simultáneamente.

Europa como vía de escape

Una sala de cine proyecta un retrato de Anthony Perkins, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Después de Psycho, Hollywood comenzó a ofrecerle variaciones del joven nervioso, peligroso o psicológicamente inestable. Para escapar del encasillamiento, Perkins trabajó durante varios años en Europa.

En Goodbye Again, estrenada también como Aimez-vous Brahms? (1961), interpretó a un joven estadounidense enamorado de una mujer mayor, encarnada por Ingrid Bergman. Su actuación le valió el premio al mejor actor en el Festival de Cannes de 1961 (Festival de Cannes, 1961).

Trabajó después con Orson Welles en The Trial (1962), adaptación de Kafka. Como Josef K., Perkins convirtió su ansiedad natural en la energía de un hombre perseguido por una acusación que nunca logra comprender. Welles llegó a considerar la película una de sus obras más personales.

También apareció en Phaedra (1962), con Melina Mercouri, y Five Miles to Midnight (1962), con Sophia Loren. Aquellas películas demostraron que podía trabajar en registros románticos, literarios y trágicos. No obstante, ninguna desplazó la imagen de Norman Bates.

Regresar sin conseguir escapar

Perkins volvió gradualmente al cine estadounidense. Participó en Catch-22 (1970), The Life and Times of Judge Roy Bean (1972), Murder on the Orient Express (1974) y Mahogany (1975).

Uno de sus mejores trabajos posteriores fue Pretty Poison (1968), junto a Tuesday Weld. Allí la película invierte las expectativas creadas por Psycho: Perkins parece ser el joven desequilibrado y potencialmente peligroso, pero la mujer a la que intenta impresionar resulta mucho más impredecible.

En 1973 se casó con la fotógrafa y actriz Berry Berenson. Su acercamiento incluyó una entrevista que ella realizó para la revista Interview. Tuvieron dos hijos: Osgood, conocido como Oz Perkins, quien se convertiría en actor y director, y Elvis Perkins, futuro músico.

El matrimonio no borra sus relaciones anteriores con hombres ni permite definir desde fuera toda su identidad. Los testimonios familiares describen un vínculo amoroso y una vida doméstica real. La experiencia humana no siempre encaja en las categorías simples que el sistema de estudios exigía.

En 1983 aceptó regresar plenamente al papel que había intentado superar. Psycho II imaginaba a Norman liberado después de años de tratamiento y tratando de reconstruir su vida. Perkins aportó al personaje una tristeza que no estaba presente de la misma manera en la película original.

Volvió en Psycho III (1986), que además dirigió. La película le permitió controlar por primera vez la puesta en escena de Norman, aunque no alcanzó la relevancia cultural de la obra de Hitchcock. Interpretó nuevamente al personaje en Psycho IV: The Beginning (1990).

Regresar a Norman pudo parecer una derrota frente al encasillamiento, pero también fue una forma de recuperar aquello que Hollywood nunca había dejado de exigirle.

El diagnóstico mantenido en secreto

Anthony Perkins sentado para una entrevista, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

A comienzos de la década de 1990, Perkins supo que vivía con VIH. Su esposa explicó después que mantuvo el diagnóstico en secreto durante aproximadamente dos años porque temía dejar de recibir trabajo.

Ese miedo debe entenderse dentro del contexto de la epidemia. Las personas con VIH y sida enfrentaban discriminación laboral, rechazo familiar, titulares humillantes y la falsa creencia de que la enfermedad podía transmitirse mediante el contacto cotidiano.

Algunos relatos afirman que un tabloide obtuvo o analizó sin autorización una muestra de su sangre antes de que el actor conociera formalmente el resultado. Berry Berenson expresó esa sospecha, pero los detalles nunca quedaron demostrados de manera independiente. Por eso no debe presentarse como un hecho confirmado.

Perkins acudió a hospitales utilizando nombres falsos y continuó trabajando mientras recibía tratamiento. Solo personas muy cercanas conocían su estado. Su silencio no fue una señal de indiferencia: fue la reacción de alguien que había pasado toda su vida profesional aprendiendo cuánto podía costar que Hollywood conociera una verdad privada.

Una muerte en medio del estigma

Anthony Perkins murió en su casa de Los Ángeles el 12 de septiembre de 1992 a causa de complicaciones relacionadas con el sida. Tenía sesenta años. Berry y sus hijos se encontraban con él (Los Angeles Times, 1992).

En una declaración preparada antes de morir afirmó que las personas que había conocido durante su experiencia con el sida le habían enseñado más sobre el amor, la generosidad y la comprensión humana que el mundo competitivo en el que había desarrollado su carrera.

La declaración no eliminaba décadas de secreto, pero permitía que sus últimas palabras públicas no pertenecieran a Norman Bates ni a los periodistas. Le pertenecían a él.

Berry Berenson defendió después la memoria de su esposo y habló del amor que habían compartido. Nueve años más tarde, murió como pasajera del vuelo 11 de American Airlines durante los atentados del 11 de septiembre de 2001. Sus hijos quedaron unidos por dos pérdidas públicas extraordinarias, separadas casi exactamente por nueve años.

La sonrisa que cambió de significado

Anthony Perkins junto a una ventana, recreación
Recreación artística generada con IA; no es una fotografía histórica ni un documento de archivo.

Anthony Perkins brilló demasiado pronto y quedó atrapado dentro de la intensidad de su mayor éxito. Tenía veintisiete años durante el rodaje de Psycho y veintiocho cuando se estrenó. A partir de entonces, cada gesto nervioso parecía esconder un cuchillo y cada personaje tímido recordaba al administrador del motel.

Pero su carrera fue mucho más amplia. Fue actor teatral, cantante, intérprete premiado en Cannes, colaborador de Orson Welles y director. Podía representar la inocencia de un joven cuáquero, la ansiedad de Josef K., la ternura de un amante y el agotamiento de un hombre perseguido por sus propios antecedentes cinematográficos.

Su vida privada también fue más compleja que las etiquetas aplicadas después de su muerte. Amó a hombres, formó una familia con una mujer y atravesó una época que castigaba cualquier identidad que no coincidiera con la imagen vendida al público.

Norman Bates le concedió la inmortalidad, pero Anthony Perkins pasó el resto de su vida intentando recordarnos que detrás de aquella sonrisa existía un actor.

Referencias

  1. Academy of Motion Picture Arts and Sciences. (1957). The 29th Academy Awards. Consultar fuente
  2. American Film Institute. (s. f.). Psycho (1960). AFI Catalog. Consultar fuente
  3. Festival de Cannes. (1961). Awards 1961. Consultar fuente
  4. Hunter, T., & Muller, E. (2005). Tab Hunter confidential: The making of a movie star. Algonquin Books.
  5. Los Angeles Times. (1992, September 13). Anthony Perkins, 60, dies; star of “Psycho” had AIDS. Consultar fuente
  6. The New Yorker. (1957, December 28). Stage-struck. Consultar fuente
  7. Truffaut, F. (1985). Hitchcock. Simon & Schuster.
  8. Winecoff, C. (1996). Split image: The life of Anthony Perkins. Dutton.
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