En esta historiaAbrir índice
Pon a prueba tu memoria, suma puntos y sube en el ranking.
Federico García Lorca: el poeta cuyo asesinato quedó registrado en un informe secreto
La dictadura ocultó durante décadas un informe policial que describía su detención, fusilamiento y entierro clandestino.

En julio de 1965, casi veintinueve años después del asesinato de Federico García Lorca, la policía franquista redactó un informe confidencial sobre su muerte. El documento admitía que el poeta había sido detenido por las autoridades, trasladado a las proximidades de Fuente Grande, fusilado y enterrado en una fosa poco profunda.
El informe no estaba destinado al público. Fue preparado después de que la escritora francesa Marcelle Auclair solicitara información para una investigación sobre Lorca, pero ella nunca recibió una respuesta. Durante décadas, el documento permaneció oculto.
La dictadura que evitaba reconocer oficialmente su responsabilidad había conservado, dentro de sus propios archivos, una descripción del crimen.
Federico García Lorca en video
Descubre esta historia en nuestro canal de YouTube.
Una vida contada a través de lugares y momentos decisivos
Entra en el archivo
Un objeto auténtico conservado por una institución cultural nos acerca al mundo que existió detrás de esta vida.
- Colección
- Wikimedia Commons
- Derechos
- Public domain
Martul, Luís; Luna, Carmen e Golán, María (2002). Xavier Bóveda. Belezas locais, bohemia e aventura emigrante CCG. ISBN 84-95415-60-7.
Un poeta que primero quiso ser músico
Federico del Sagrado Corazón de Jesús García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros, un pueblo de la provincia de Granada. Desde niño mostró una sensibilidad especial para la música. Estudió piano y durante algún tiempo pareció más interesado en convertirse en compositor que en escritor.
La música nunca desapareció de su obra. Permaneció en el ritmo de sus versos, en su utilización de las canciones populares y en la importancia que concedió al sonido dentro del teatro. Lorca no se limitaba a escribir las palabras de una obra: imaginaba cómo debían escucharse, moverse y ocupar el escenario.
En 1915 comenzó a estudiar Derecho y Filosofía y Letras en la Universidad de Granada. Durante varios viajes académicos por España conoció paisajes, monumentos y comunidades que inspiraron su primer libro, Impresiones y paisajes, publicado en 1918 (Instituto Cervantes, 2019).
Un año después se trasladó a Madrid y se instaló en la Residencia de Estudiantes, uno de los centros intelectuales más importantes de la España de aquella época. Allí convivió o entabló amistad con artistas como Salvador Dalí, Luis Buñuel y Rafael Alberti. La poesía, el teatro, la pintura, el cine y las nuevas corrientes europeas circulaban por sus habitaciones como partes de una misma conversación.

El éxito que también se convirtió en una jaula
Sus primeras experiencias teatrales no fueron fáciles. El maleficio de la mariposa, estrenada en 1920, tuvo una recepción adversa. Sin embargo, Lorca continuó experimentando con la poesía, los títeres, la música y el teatro.
La publicación del Romancero gitano en 1928 le proporcionó una enorme popularidad. El libro unía formas tradicionales con imágenes vanguardistas y convertía el paisaje andaluz en un territorio de deseo, persecución y muerte.
Pero el éxito también lo encerró en una etiqueta. Parte del público comenzó a verlo únicamente como un poeta folclórico o como el representante literario de una Andalucía pintoresca. Lorca rechazaba esa simplificación. Sus gitanos no pretendían ser retratos costumbristas: encarnaban, dentro de su universo poético, el conflicto entre el deseo individual y las fuerzas que intentan reprimirlo.
En 1929 viajó a Nueva York. Llegó pocos meses antes del colapso de Wall Street y encontró una ciudad de rascacielos, multitudes, desigualdad y soledad. La experiencia transformó su lenguaje. Los poemas que surgirían de aquel viaje abandonaron buena parte de la musicalidad más reconocible del Romancero gitano y adoptaron imágenes violentas, surrealistas y urbanas.
Poeta en Nueva York no apareció durante su vida. Fue publicado en 1940, cuatro años después de su asesinato (Instituto Cervantes, 2019). La ciudad que simbolizaba el progreso moderno se convirtió, en sus versos, en un espacio donde el dinero, la deshumanización y el racismo amenazaban al individuo.
Después de Nueva York viajó a Cuba. Allí ofreció conferencias, trabajó en nuevos textos y encontró una conexión inmediata con la música y la cultura de la isla. Su estancia fue breve, pero dejó una huella visible en poemas como “Son de negros en Cuba”.

El teatro que llegó a los pueblos
Uno de los capítulos menos recordados de su vida comenzó durante la Segunda República española. En 1931, Lorca y Eduardo Ugarte dirigieron La Barraca, una compañía universitaria ambulante creada para llevar las obras del teatro clásico español a lugares que normalmente no tenían acceso a ellas.
Sus integrantes viajaban con escenarios desmontables, vestuario y decorados. Representaban obras de Cervantes, Lope de Vega y Calderón de la Barca en plazas y espacios improvisados. Lorca no aparecía allí como una figura distante que escribía para públicos selectos. Ayudaba a dirigir, adaptar, organizar y representar.
La Barraca formaba parte de un proyecto educativo más amplio: acercar el patrimonio cultural a comunidades rurales y convertir el teatro en un bien público. Su existencia también hizo que Lorca quedara estrechamente asociado con las iniciativas culturales de la República (Acción Cultural Española, s. f.).
Mientras recorría España con la compañía, su propio teatro alcanzaba madurez internacional. Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba exploraron sociedades en las que el honor, la tradición y la vigilancia colectiva sofocan los deseos privados.
Sus protagonistas no luchan contra monstruos fantásticos. Luchan contra casas cerradas, matrimonios impuestos, rumores, jerarquías y normas que parecen inevitables. En ese sentido, la represión no es solo un tema político en Lorca: es una fuerza íntima que invade el cuerpo, la familia y el lenguaje.

La identidad que debía ocultarse
Lorca era homosexual en una sociedad donde vivir abiertamente esa identidad podía provocar rechazo, humillación o persecución. Su sexualidad no debe convertirse en la explicación única de su obra, pero tampoco puede borrarse de su vida.
Parte de su poesía amorosa más explícita permaneció inédita durante años. Los Sonetos del amor oscuro, escritos en sus últimos años, no se publicaron oficialmente como conjunto hasta casi medio siglo después de su muerte. Ese retraso muestra hasta qué punto la imagen pública del poeta continuó siendo vigilada incluso después de su asesinato.
Durante la década de 1930, Lorca alcanzó un gran éxito teatral, especialmente después de su estancia en Buenos Aires. No perteneció a un partido político ni desempeñó cargos de gobierno, pero defendió públicamente la cultura, expresó ideas liberales, mantuvo amistad con figuras vinculadas a la izquierda y se convirtió en un símbolo del impulso cultural republicano.
En la España polarizada de 1936, esos elementos podían ser suficientes para convertirlo en objetivo.
Granada, agosto de 1936
La sublevación militar contra la República comenzó en julio de 1936. Lorca se encontraba entonces en Granada, una ciudad que quedó rápidamente bajo el control de los insurgentes. Su familia fue hostigada y su vivienda registrada. Temiendo por su seguridad, se refugió en la casa de los hermanos Rosales, conocidos falangistas y amigos personales suyos.
La protección no funcionó.
A mediados de agosto fue detenido. Los Rosales intentaron intervenir, pero Lorca quedó bajo el control de las autoridades. Poco después fue trasladado hacia la zona situada entre Víznar y Alfacar y ejecutado sin juicio. La fecha exacta suele situarse en la noche del 18 al 19 de agosto, aunque algunos detalles continúan siendo discutidos.
Tampoco puede atribuirse el crimen a una sola causa con absoluta certeza. Su cercanía a la República, sus relaciones familiares, antiguas rivalidades locales, su celebridad y la persecución de su homosexualidad pudieron confluir en la decisión de matarlo. Reducir el asesinato a un único motivo simplificaría una operación represiva de la que no se conserva una orden de ejecución firmada.

El documento que desmentía el silencio
El informe policial de 1965 describía a Lorca mediante acusaciones ideológicas y homófobas propias del régimen. Lo presentaba como socialista, masón y practicante de conductas que el documento calificaba de “anormales”. Algunas de esas afirmaciones, como su supuesta pertenencia a una logia masónica, no han sido demostradas.
Por tanto, el informe no debe leerse como una fuente neutral. Sus prejuicios son evidentes. Su importancia está en otro punto: reconoce que la detención fue organizada, que Lorca fue trasladado por las autoridades y que después fue fusilado y enterrado clandestinamente (Constenla, 2015).
El propio documento admitía que la información sobre el lugar era confusa. Afirmaba que la sepultura estaba en un barranco cercano a Fuente Grande, en un punto “muy difícil de localizar”. Las búsquedas realizadas posteriormente no han encontrado sus restos de manera concluyente.
Lorca se convirtió así en una de las víctimas más conocidas de la Guerra Civil española y, al mismo tiempo, en uno de sus miles de desaparecidos.
Lo que no pudieron enterrar
Federico García Lorca tenía treinta y ocho años cuando fue asesinado. Había terminado La casa de Bernarda Alba apenas unas semanas antes, pero nunca pudo verla representada. El drama se estrenó en Buenos Aires en 1945, con Margarita Xirgu, mientras sus obras continuaban enfrentándose a la censura en España.
Su cuerpo no ha sido identificado. No existe una tumba confirmada ante la cual dejar flores. Sin embargo, el intento de borrarlo produjo el efecto contrario.
Sobrevivieron sus manuscritos, sus personajes y el teatro que había llevado hasta las plazas. Sobrevivió también la pregunta que recorre gran parte de su obra: qué ocurre cuando una sociedad obliga a las personas a ocultar aquello que verdaderamente son.
El informe secreto de 1965 pretendía guardar información dentro de los archivos de la dictadura. Hoy funciona como testimonio de aquello que el régimen quiso mantener en silencio. Lorca fue asesinado y ocultado en una fosa desconocida, pero su voz terminó siendo más difícil de enterrar que su cuerpo.

Referencias
- Acción Cultural Española. (s. f.). La Barraca: Teatro y Universidad. Ayer y hoy de una utopía.
- Biblioteca Nacional de España. (s. f.). García Lorca, Federico.
- Constenla, T. (2015, 23 de abril). Lorca murdered after “confessing,” says Franco-era police report. El País.
- Instituto Cervantes. (2019, 27 de marzo). Federico García Lorca: Biografía.
- Instituto Cervantes. (2019). Bibliografía de Federico García Lorca.
- Escrito y editado por
- Roberto Carlos Gonzalez Reyes
- Publicado
- Última actualización
La bibliografía al final de esta historia forma parte de su registro editorial.
