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Philo Farnsworth: el adolescente que dibujó la televisión antes de poder construirla
En 1957, Philo Farnsworth apareció como invitado secreto en el concurso televisivo I’ve Got a Secret. Ninguno de los panelistas logró reconocer al hombre que había realizado una de las primeras demostraciones funcionales de televisión completamente electrónica. Por ocultar con éxito su identidad, recibió 80 dólares y una caja de cigarrillos.

Millones de personas conocían el invento, pero casi nadie reconocía al inventor.
Tres décadas antes de aquella aparición televisiva, Philo Farnsworth había transmitido una sencilla línea luminosa entre dos habitaciones de un laboratorio de San Francisco. La imagen era rudimentaria, pero el método utilizado para producirla ayudó a transformar la televisión: no contenía los discos giratorios empleados por los primeros sistemas mecánicos.
La imagen había sido convertida en una señal mediante electrones.
Farnsworth no fue el único inventor de la televisión. Ninguna persona podría reclamar honestamente ese título. Sin embargo, desarrolló uno de sus componentes decisivos y demostró que un sistema completamente electrónico podía funcionar.
El inventor que hizo posible la televisión electrónica
Descubre la historia de Philo Farnsworth y la idea que transformó para siempre la manera de ver el mundo.
Una vida contada a través de lugares y momentos decisivos
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Un objeto auténtico conservado por una institución cultural nos acerca al mundo que existió detrás de esta vida.
- Colección
- Science Museum Group Collection
- Derechos
- CC BY-NC-SA 4.0 · © The Board of Trustees of the Science Museum
Science Museum Group Collection · Object 1937-672 · Credit: Baird Television Ltd.
Una idea nacida entre surcos

Philo Taylor Farnsworth nació el 19 de agosto de 1906 cerca de Beaver, Utah, dentro de una familia de agricultores (Godfrey, 2001; Schwartz, 2002). Durante su infancia, su hogar careció durante años de electricidad. Aquello no impidió que sintiera fascinación por las máquinas.
Cuando su familia se trasladó a una granja próxima a Rigby, Idaho, el joven encontró revistas técnicas y manuales que habían pertenecido al dueño anterior. También descubrió un generador eléctrico instalado en la propiedad. Aprendió a utilizarlo y comenzó a reparar motores y dispositivos domésticos.
Alrededor de 1921, cuando tenía catorce años, imaginó un método para dividir una imagen en líneas y transmitirlas sucesivamente (Farnsworth, 1990; Schwartz, 2002). Según el relato conservado por su familia, la idea surgió mientras araba un campo: los surcos paralelos le sugirieron que una imagen también podía explorarse línea por línea.
La anécdota puede parecer demasiado perfecta, pero existe una prueba importante de que la idea era temprana. Farnsworth le explicó el diseño a su profesor de ciencias, Justin Tolman, y dibujó para él un esquema del sistema. Años después, aquel maestro recordaría el dibujo durante la disputa por las patentes.
Un adolescente había trazado en una pizarra el principio de una tecnología que todavía no podía construir.
La televisión antes de Farnsworth

El sueño de transmitir imágenes a distancia era anterior a Farnsworth. Desde finales del siglo XIX, científicos e inventores de diferentes países habían propuesto mecanismos para descomponer una imagen, enviarla como señal y reconstruirla en otro lugar.
Paul Nipkow había patentado en 1884 un disco perforado capaz de explorar imágenes mecánicamente. John Logie Baird, Charles Francis Jenkins y otros pioneros desarrollaron posteriormente sistemas que utilizaban discos giratorios, espejos y componentes mecánicos.
Aquellos experimentos demostraron que la televisión era posible, pero sufrían limitaciones. Sus imágenes eran pequeñas, inestables y de baja resolución. Las piezas móviles dificultaban aumentar la velocidad y la calidad de la exploración.
Otros investigadores también buscaban una solución electrónica. El ingeniero ruso-estadounidense Vladimir Zworykin trabajaba en tubos de cámara y recepción que resultarían fundamentales para el desarrollo comercial de la televisión.
Por esa razón, la historia no debe presentarse como una carrera con un único vencedor. La televisión surgió mediante avances acumulados. La contribución particular de Farnsworth consistió en crear y demostrar un sistema que capturaba y reproducía imágenes electrónicamente, sin depender de la exploración mecánica (Abramson, 1987).
Construir lo que había imaginado

Farnsworth no pudo completar una formación universitaria convencional. Las dificultades económicas y la muerte de su padre lo obligaron a asumir responsabilidades familiares. Sin embargo, continuó trabajando en su idea.
En 1926 consiguió el respaldo de George Everson y Leslie Gorrell, dos inversionistas que, sin ser especialistas en televisión, aceptaron financiar sus experimentos (Schwartz, 2002). Farnsworth se trasladó a California con su esposa, Elma Gardner, conocida como Pem, y estableció un pequeño laboratorio en San Francisco.
Tenía veinte años y necesitaba transformar un esquema juvenil en un conjunto de tubos, circuitos y señales controlables.
El componente central de su sistema era el image dissector o disector de imagen. El tubo recibía la luz de una escena y la convertía en una secuencia de señales eléctricas. Un tubo receptor reconstruía esas señales como una imagen visible.
El 7 de septiembre de 1927, su equipo transmitió una línea recta luminosa desde una habitación hasta otra (Godfrey, 2001; Schwartz, 2002). La imagen no ofrecía entretenimiento ni información, pero resolvía una pregunta técnica esencial: un sistema de televisión completamente electrónico podía funcionar.
Cuando sus inversionistas preguntaron cuándo comenzarían a ver dinero, Farnsworth respondió durante una demostración posterior transmitiendo la imagen de un signo de dólar.
El rostro de Pem entra en la pantalla

En 1929, Farnsworth consiguió transmitir imágenes humanas. Una de las primeras personas captadas por su sistema fue su esposa Pem, quien participó activamente en los años de incertidumbre y experimentación.
La imagen medía apenas unos centímetros y necesitaba una iluminación muy intensa debido a la escasa sensibilidad del tubo. No se parecía todavía a la televisión que entraría en millones de hogares. Pero ya estaban presentes sus principios fundamentales: captura electrónica, transmisión de señales y reconstrucción en una pantalla.
Farnsworth había solicitado en enero de 1927 la patente de su sistema. La patente estadounidense número 1,773,980, correspondiente a su sistema de televisión, fue concedida en agosto de 1930 (U.S. Patent and Trademark Office, 1930).
Para entonces, una corporación inmensamente más poderosa ya estaba interesada en controlar el futuro del medio.
El joven inventor contra RCA

La Radio Corporation of America, dirigida por David Sarnoff, dominaba gran parte de la industria radiofónica estadounidense y pretendía ocupar una posición semejante en la televisión. RCA contaba con laboratorios, abogados, capital y el trabajo de Vladimir Zworykin.
Zworykin visitó el laboratorio de Farnsworth en 1930 y examinó su equipo. Poco después comenzó una larga confrontación sobre la prioridad de las patentes relacionadas con la televisión electrónica.
RCA argumentó que el trabajo anterior de Zworykin invalidaba o precedía las reclamaciones de Farnsworth. Para defenderse, el joven inventor necesitaba demostrar que había concebido su sistema antes de las fechas alegadas por la corporación.
Entonces reapareció el dibujo realizado en la escuela de Idaho.
Justin Tolman, su antiguo profesor, declaró sobre el esquema que Farnsworth le había mostrado cuando era adolescente. Su testimonio contribuyó a que la Oficina de Patentes reconociera la prioridad de Farnsworth en los aspectos fundamentales de su diseño.
RCA continuó impugnando la decisión, pero finalmente llegó a un acuerdo de licencia en 1939 (Schwartz, 2002). Fue una victoria extraordinaria para un inventor independiente frente a una de las corporaciones tecnológicas más poderosas de Estados Unidos.
Sin embargo, ganar una disputa de patentes no significaba controlar la nueva industria.
Tener la patente sin poseer el mercado

La televisión comercial necesitaba mucho más que una idea correcta. Requería estaciones transmisoras, redes de distribución, fábricas, normas técnicas, programación y enormes inversiones.
Farnsworth creó empresas y continuó perfeccionando cámaras, receptores y tubos electrónicos. En 1934 realizó una demostración pública de su sistema en el Franklin Institute de Filadelfia. Posteriormente, su compañía produjo equipos de radio y televisión.
Pero RCA disponía de los recursos necesarios para desarrollar la infraestructura y dominar el mercado. Además, el image dissector de Farnsworth necesitaba una iluminación intensa, mientras que otros tubos de cámara resultaron más sensibles y prácticos para la transmisión comercial.
La Segunda Guerra Mundial detuvo temporalmente la expansión civil de la televisión. Cuando el mercado creció de manera explosiva después del conflicto, algunas de las patentes fundamentales de Farnsworth ya estaban próximas a expirar o habían expirado.
Su tecnología había ayudado a abrir la puerta, pero otros atravesaron esa puerta con mayor poder industrial.
La contradicción de ver su invento en todas partes

Farnsworth continuó investigando en distintos campos. Trabajó en radar, sistemas de detección, tubos electrónicos y equipos relacionados con la defensa. Durante sus últimos años dedicó una parte importante de sus esfuerzos a la fusión nuclear controlada.
Uno de sus proyectos más conocidos fue el fusor, un dispositivo que utiliza campos eléctricos para acelerar iones y producir reacciones de fusión. El aparato no resolvió el problema de generar electricidad comercial mediante fusión, pero sus variantes siguen utilizándose en investigación y como fuentes de neutrones.
Su relación con la televisión fue más amarga. Vio cómo el medio que había ayudado a crear se llenaba de publicidad y de contenidos que no siempre respetaba. Según testimonios familiares, llegó a impedir que sus hijos vieran demasiada televisión.
Existe, sin embargo, un momento en que pareció reconciliarse con ella. Cuando observó la transmisión de la llegada del ser humano a la Luna en 1969, habría considerado que aquel acontecimiento justificaba la existencia del medio. La frase exacta procede de recuerdos familiares y debe entenderse como testimonio, no como una declaración registrada directamente.
El inventor al que nadie reconoció

La aparición de Farnsworth en I’ve Got a Secret, el 3 de julio de 1957, condensó toda la ironía de su carrera (Godfrey, 2001).
Los panelistas hicieron preguntas para descubrir su identidad. Su secreto era sencillo: había inventado la televisión electrónica. Ninguno consiguió identificarlo.
El premio consistió en 80 dólares y una caja de cigarrillos, un detalle especialmente oscuro porque Farnsworth, fumador durante muchos años, moriría de neumonía en 1971 después de haber padecido graves problemas de salud relacionados con el alcohol y el tabaco.
El público podía reconocer a las estrellas que aparecían diariamente en las pantallas, pero no al hombre que había ayudado a hacer posibles aquellas imágenes.
El inventor de una parte esencial, no de todo

Describir a Philo Farnsworth como “el inventor de la televisión” resulta comprensible, pero incompleto. La televisión fue el resultado del trabajo de científicos e ingenieros como Nipkow, Baird, Jenkins, Zworykin, Farnsworth y muchos otros.
Su importancia no necesita exageraciones.
Farnsworth concibió siendo adolescente un sistema de exploración electrónica, construyó un dispositivo funcional, transmitió imágenes sin utilizar mecanismos giratorios y defendió su prioridad frente a una corporación que disponía de recursos incomparablemente mayores.
La televisión modificó la política, la publicidad, la educación, el entretenimiento y la vida familiar. Después llegaron las pantallas digitales, las videollamadas y las transmisiones por internet, tecnologías muy distintas de sus primeros tubos, pero descendientes de la misma aspiración: convertir una imagen en información capaz de viajar.
Philo Farnsworth no inventó por sí solo todo lo que aparecería en nuestras pantallas.
Ayudó a inventar la posibilidad de que apareciera.
Fuentes y lecturas
Fuentes y lecturas
Abramson, A. (1987). The history of television, 1880 to 1941. McFarland.
Farnsworth, E. (1990). Distant vision: Romance and discovery on an invisible frontier. PemberlyKent.
Godfrey, D. G. (2001). Philo T. Farnsworth: The father of television. University of Utah Press.
Schatzkin, P. (2002). The boy who invented television: A story of inspiration, persistence and quiet passion. TeamCom Books.
Schwartz, E. I. (2002). The last lone inventor: A tale of genius, deceit, and the birth of television. HarperCollins.
U.S. Patent and Trademark Office. (1930). Television system (U.S. Patent No. 1,773,980). https://patents.google.com/patent/US1773980A/en
- Escrito y editado por
- Roberto Carlos Gonzalez Reyes
- Publicado
La bibliografía al final de esta historia forma parte de su registro editorial.
