En esta historiaAbrir índice
Pon a prueba tu memoria, suma puntos y sube en el ranking.
Fernando de Magallanes: el hombre que quiso rodear el mundo y murió antes de conseguirlo
La historia lo recuerda como el primer hombre que dio la vuelta al mundo. Pero Fernando de Magallanes murió cuando su expedición todavía estaba a miles de kilómetros de completar el viaje.

La historia lo recuerda como el primer hombre que dio la vuelta al mundo. Pero Fernando de Magallanes nunca regresó al puerto del que había partido.
Murió en una playa de Filipinas cuando su expedición todavía se encontraba a miles de kilómetros de completar el viaje. No vio nuevamente España, no recibió los honores prometidos y jamás supo que una de sus cinco naves conseguiría cerrar el círculo alrededor del planeta.
Su logro fue diferente, aunque no menos extraordinario: concibió la ruta, cruzó el paso marítimo que comunicaba el Atlántico con el océano desconocido y dirigió la expedición durante su etapa más incierta. También llevó a sus hombres más allá de los límites razonables, reprimió un motín con brutalidad y terminó involucrándose en un conflicto local que le costó la vida.
Magallanes fue uno de los grandes navegantes de la historia, pero también un hombre que no supo detenerse.
Fernando de Magallanes: el viaje que cambió el mapa del mundo
Descubre esta historia en nuestro canal de YouTube.
Una vida contada a través de lugares y momentos decisivos
Un portugués al servicio de España
Fernando de Magallanes —Fernão de Magalhães en portugués— nació alrededor de 1480, probablemente en el norte de Portugal. Los detalles de su infancia no están completamente documentados, pero pertenecía a una familia de pequeña nobleza y recibió formación vinculada a la corte.
En 1505 viajó hacia el océano Índico como parte de las expediciones portuguesas. Participó en campañas militares y comerciales en la India y estuvo relacionado con la conquista de Malaca en 1511. Aquellos viajes le permitieron conocer las rutas asiáticas y comprender el enorme valor de las especias.
El clavo, la nuez moscada y otras mercancías de las islas Molucas alcanzaban precios extraordinarios en Europa. Portugal controlaba la ruta oriental que bordeaba África, cruzaba el océano Índico y llegaba al sudeste asiático.
Magallanes comenzó a imaginar otra posibilidad: alcanzar las Molucas navegando hacia occidente.
Cuando el rey Manuel I de Portugal rechazó sus peticiones de ascenso y apoyo, Magallanes abandonó su país y ofreció el proyecto al joven rey Carlos I de España. No proponía demostrar que la Tierra era redonda, pues los cosmógrafos instruidos ya lo sabían. Su objetivo era encontrar un paso a través del continente americano y llegar a las islas de las especias sin penetrar en la zona reservada a Portugal por los acuerdos entre ambas coronas.
En 1518, Carlos I aprobó la empresa.

Cinco naves hacia lo desconocido
La expedición estaba formada por cinco embarcaciones: Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago. Entre sus tripulantes había españoles, portugueses, italianos, franceses, griegos, alemanes, africanos y hombres de otras procedencias.
La diversidad reflejaba el carácter internacional de la navegación del siglo XVI, pero también provocaba desconfianzas. Muchos capitanes castellanos rechazaban recibir órdenes de un portugués. Magallanes, consciente de esa hostilidad, controlaba la información y no revelaba completamente sus planes.
La flota salió de Sanlúcar de Barrameda el 20 de septiembre de 1519. Después de cruzar el Atlántico, recorrió la costa de Sudamérica buscando una abertura que permitiera pasar al otro océano.
Cada bahía podía ser el paso prometido. Cada río terminaba convirtiéndose en una decepción.
Al aproximarse el invierno austral, Magallanes ordenó detenerse en Puerto San Julián, en la actual Patagonia. El frío, la escasez y la incertidumbre aumentaron el descontento. Durante la Semana Santa de 1520, varios capitanes se rebelaron.
Magallanes respondió con rapidez. Luis de Mendoza murió durante la recuperación de su nave; Gaspar de Quesada fue ejecutado y descuartizado; Juan de Cartagena y un sacerdote fueron abandonados en la costa. El navegante conservó el mando, pero dejó claro que su expedición avanzaría incluso a costa de sus propios hombres.
Poco después, la Santiago naufragó durante una misión de reconocimiento. Su tripulación sobrevivió, pero la flota perdió una de sus naves.

El estrecho que casi destruyó la expedición
El 21 de octubre de 1520, los navegantes encontraron una entrada en la costa. Durante semanas avanzaron por un laberinto de canales, montañas y aguas oscuras, sin saber si terminarían en un golfo cerrado o en el océano que buscaban.
La San Antonio, la nave con más provisiones, desertó durante la exploración y regresó a España. Magallanes continuó con solamente tres barcos.
El 28 de noviembre de 1520, la flota salió finalmente al otro lado del continente. Había encontrado el paso que hoy lleva su nombre: el estrecho de Magallanes.
Ante ellos se extendía un océano cuya verdadera dimensión los europeos desconocían. Las aguas parecían tranquilas en comparación con las tormentas anteriores, y Magallanes lo llamó Pacífico.
El nombre resultaría engañoso.

El océano era mucho más grande
Magallanes creía que Asia se encontraba relativamente cerca. Los mapas de la época subestimaban la extensión del Pacífico, y las naves no transportaban provisiones suficientes para una travesía tan larga.
El cruce duró más de tres meses. Los alimentos frescos desaparecieron. El agua se pudrió. Según el cronista Antonio Pigafetta, los hombres comieron bizcocho convertido en polvo, cuero ablandado y hasta ratas vendidas a precios elevados.
El escorbuto comenzó a destruir sus cuerpos. Las encías se hinchaban, los dientes se aflojaban y los marineros perdían las fuerzas. Varios murieron durante la travesía.
La expedición navegó miles de kilómetros sin encontrar las grandes tierras que esperaba. El silencio del océano reveló algo que ningún europeo había comprobado directamente: el planeta era mucho más vasto de lo que mostraban muchos mapas.
En marzo de 1521 alcanzaron las islas Marianas y después el archipiélago que hoy conocemos como Filipinas. Finalmente encontraron alimentos, agua y comunidades con las que comerciar.
Magallanes había atravesado el Pacífico.
Entonces tomó la decisión que acabaría con su vida.

Una guerra que no era la suya
En la isla de Cebú, Magallanes estableció una alianza con el gobernante local, conocido como el rajá Humabón. El líder y numerosos habitantes aceptaron el bautismo cristiano. Para Magallanes, aquella conversión demostraba que la expedición no era únicamente comercial: también podía extender la autoridad española y la fe cristiana.
Sin embargo, no todos los dirigentes locales reconocían la autoridad de Humabón. En la cercana isla de Mactán, Lapulapu se negó a someterse.
Magallanes decidió intervenir. Probablemente quería demostrar el poder de sus armas y fortalecer a su nuevo aliado. Rechazó incluso parte de la ayuda que Humabón le ofrecía, convencido de que un pequeño contingente europeo bastaría para vencer.
En la madrugada del 27 de abril de 1521, desembarcó con unos sesenta hombres. Los arrecifes impidieron que las naves se acercaran, dejando a los cañones demasiado lejos para proporcionar apoyo eficaz. Los europeos tuvieron que avanzar por el agua mientras eran rodeados por una fuerza mucho más numerosa.
Pigafetta relató que Magallanes permaneció combatiendo para proteger la retirada de sus hombres. Fue herido repetidamente y murió en la playa. Su cuerpo no fue recuperado.
Había sobrevivido a océanos, tormentas, hambre y motines. Murió en una batalla que no era necesaria para encontrar las islas de las especias.

El hombre que tal vez llegó primero
Magallanes viajaba acompañado por Enrique, un hombre esclavizado que había adquirido años antes en el sudeste asiático. Enrique hablaba una lengua malaya y pudo comunicarse con algunas comunidades de la región filipina.
Su presencia produjo una de las posibilidades más fascinantes del viaje.
Enrique había sido llevado desde el sudeste asiático hacia Europa navegando en dirección occidental alrededor de África. Después regresó a Asia con la expedición de Magallanes viajando hacia occidente a través del Atlántico y el Pacífico. Si después de la muerte del capitán logró volver a su lugar de origen, podría haber sido la primera persona que completó una circunnavegación del planeta.
Sin embargo, no sabemos con certeza dónde nació, cuál fue su recorrido final ni qué ocurrió con él después de 1521. Por eso no puede afirmarse que completara la vuelta al mundo. Es una posibilidad histórica, no un hecho demostrado.
El testamento de Magallanes disponía que Enrique debía quedar libre después de su muerte. Los supervivientes, sin embargo, intentaron mantener sus servicios. Poco después, Enrique desapareció de los registros europeos.

La vuelta al mundo que terminó otro capitán
Tras la muerte de Magallanes, la expedición quedó desorganizada. Hubo nuevos ataques, pérdidas y cambios de mando. Como no quedaban suficientes hombres para operar tres barcos, la Concepción fue incendiada.
Las dos naves restantes llegaron finalmente a las Molucas. La Trinidad intentó regresar hacia América atravesando otra vez el Pacífico, pero fracasó y cayó en manos portuguesas.
La Victoria, bajo el mando de Juan Sebastián Elcano, eligió continuar hacia el oeste. Cruzó el océano Índico, rodeó el cabo de Buena Esperanza y avanzó por el Atlántico evitando los puertos controlados por Portugal.
El 6 de septiembre de 1522, casi tres años después de la partida, la Victoria regresó a Sanlúcar de Barrameda. Solo dieciocho de los hombres que habían salido con la expedición completaron el viaje a bordo de la nave.
Magallanes no estaba entre ellos.
Fue Elcano quien terminó la primera circunnavegación documentada y comprendió plenamente que habían regresado siguiendo siempre la misma dirección. La expedición también descubrió que su calendario difería en un día respecto al de quienes permanecieron en Europa, una consecuencia de haber dado la vuelta al planeta.

Llegar demasiado lejos
Fernando de Magallanes no fue el primer hombre que dio la vuelta al mundo. Fue el creador y primer comandante de la expedición que lo consiguió.
La diferencia importa porque permite comprender la hazaña como una obra colectiva. Pilotos, marineros, intérpretes y hombres cuyos nombres apenas sobrevivieron soportaron el hambre, las enfermedades y el océano. Magallanes encontró el estrecho y cruzó el Pacífico, pero Elcano condujo la nave que cerró la ruta.
El viaje cambió la manera de imaginar el planeta. Demostró de forma práctica que sus océanos estaban comunicados y reveló la inmensidad del Pacífico. También abrió nuevos caminos para la expansión imperial, la competencia comercial y la violencia colonial.

Magallanes llegó más lejos que casi cualquier europeo de su tiempo, pero confundió en algún momento la determinación con la invulnerabilidad. Después de superar lo que parecía imposible, creyó que también podía decidir el resultado de una guerra ajena.
Quiso rodear el mundo.
El mundo continuó sin él.

Referencias bibliográficas
- Bergreen, L. (2003). Over the edge of the world: Magellan’s terrifying circumnavigation of the globe. William Morrow.
- Fernández-Armesto, F. (2022). Straits: Beyond the myth of Magellan. University of California Press.
- Joyner, T. (1992). Magellan. International Marine Publishing.
- Pigafetta, A. (2007). The first voyage around the world, 1519–1522: An account of Magellan’s expedition (T. J. Cachey Jr., Ed.). University of Toronto Press.
- Roditi, E. (1972). Magellan of the Pacific. Faber and Faber.
- Torodash, M. (1971). Magellan historiography. The Hispanic American Historical Review, 51(2), 313–335. https://doi.org/10.2307/2512478
- UNESCO. (s. f.). First circumnavigation of the world: Magellan-Elcano. Memory of the World Programme.
- Escrito y editado por
- Roberto Carlos Gonzalez Reyes
- Publicado
- Última actualización
La bibliografía al final de esta historia forma parte de su registro editorial.
