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⚡ Jugar ahoraTadao Ando: el boxeador que aprendió arquitectura recorriendo el mundo
Tadao Ando: del boxeo a la arquitectura autodidacta, la Iglesia de la Luz, el museo Chichu y el Premio Pritzker de 1995.

Antes de levantar edificios de hormigón admirados en todo el mundo, Tadao Ando tuvo que construir algo más difícil: una carrera para la cual no poseía título, maestros reconocidos ni acceso a una escuela de arquitectura.
Fue boxeador profesional, trabajó en oficios diversos, estudió mediante libros y recorrió edificios como si cada uno fuera una clase. Mientras otros arquitectos obtenían conocimientos dentro de universidades, Ando viajaba, dibujaba y observaba cómo la luz podía transformar un muro.
Décadas después, recibiría el Premio Pritzker y sería considerado uno de los arquitectos más influyentes de su tiempo. Su obra demostraría que el hormigón, normalmente asociado con el peso y la dureza, también podía expresar silencio, espiritualidad y fragilidad.
Tadao Ando
Una vida construida con luz
Los cuadernos de viaje
La exposición digital de su estudio muestra dibujos de viaje y fotografías de sus años de formación. Permiten acercarse a su método: observar los edificios, dibujarlos y comparar espacios de culturas distintas. Las imágenes de este artículo son recreaciones con IA; el enlace conduce al material documental del estudio.
Un niño criado entre artesanos

Tadao Ando nació el 13 de septiembre de 1941 en Osaka, Japón, el mayor de dos hermanos gemelos. Cuando tenía aproximadamente dos años, quedó al cuidado de su abuela materna, de quien recibió el apellido Ando.
Creció en un barrio de pequeños comerciantes, talleres y viviendas estrechas. Su familia no disponía de recursos para ofrecerle una educación universitaria. La calle, las obras de construcción y los artesanos del vecindario se convirtieron en su primera escuela.
Durante su adolescencia observó a un carpintero ampliar la modesta vivienda familiar. Ando quedó impresionado por la concentración del hombre, por su dominio de la madera y por la energía con la que trabajaba incluso cuando llegaba la hora de comer. Años después recordó aquella experiencia como uno de los momentos que despertaron su interés por la construcción (Elkann, 2019).
No comenzó imaginando edificios monumentales. Su fascinación nació al contemplar cómo unas manos podían transformar materiales ordinarios en un lugar habitable.
El arquitecto que primero subió a un ring

A los diecisiete años, Ando inició una breve carrera como boxeador profesional. El gimnasio estaba cerca de su casa y el boxeo ofrecía la posibilidad de ganar dinero sin necesitar estudios superiores.
La experiencia fue corta, pero dejó una huella profunda. En el ring, comprendió que el combatiente se encuentra esencialmente solo. Puede prepararse con otras personas, escuchar consejos y estudiar a su adversario, pero, cuando comienza la pelea, debe tomar sus propias decisiones.
Ando aplicó posteriormente esa idea a la arquitectura. Un proyecto involucra ingenieros, constructores y clientes, pero el arquitecto tiene que asumir la responsabilidad de la propuesta. No puede esconderse detrás de los demás cuando llega el momento de defender una decisión.
La historia suele resumirse diciendo que “un boxeador decidió convertirse en arquitecto”. La realidad fue más gradual. Ando fue adquiriendo experiencia en estudios de diseño de interiores y mobiliario, mientras organizaba por su cuenta su aprendizaje de la arquitectura. También se acercó a diseñadores, carpinteros, constructores y urbanistas para comprender las diferentes partes del oficio.
Nunca cursó una carrera formal de arquitectura ni pasó años como discípulo de un maestro reconocido. Su formación fue fragmentaria, independiente y deliberadamente física (Pritzker Architecture Prize, 1995a).
Los libros que no podía permitirse

Una de las influencias fundamentales de Ando fue Le Corbusier. Encontró un libro sobre el arquitecto franco-suizo en una librería de segunda mano, pero no tenía suficiente dinero para comprarlo. Regresó repetidamente hasta reunir la cantidad necesaria.
Cuando finalmente lo consiguió, estudió sus páginas de manera obsesiva. Copió una y otra vez los dibujos y plantas hasta que el volumen comenzó a deteriorarse. No intentaba imitar simplemente la apariencia de los edificios: quería comprender cómo estaban pensados.
También estudió las obras de Frank Lloyd Wright, Ludwig Mies van der Rohe, Louis Kahn y Alvar Aalto. Pero los libros no le bastaban. A partir de la década de 1960 viajó por Japón, Europa, África y Estados Unidos para experimentar directamente la arquitectura.
Visitó templos de Kioto y Nara, la Acrópolis de Atenas, edificios de Le Corbusier y obras de los grandes maestros modernos. Medía los espacios con el cuerpo, observaba cómo cambiaba la luz y dibujaba aquello que no podía comprender mediante fotografías.
Para Ando, un edificio no podía aprenderse únicamente a través de una imagen. Era necesario caminarlo, sentir su temperatura, escuchar sus ecos y descubrir cuánto tardaba el cuerpo en pasar de la oscuridad a la luz.
Entre 1962 y 1969, esos viajes funcionaron como su universidad personal. En 1969 fundó en Osaka Tadao Ando Architect & Associates (International Union of Architects, s. f.; Kyoto Prize, 2002).
Una casa que obliga a caminar bajo la lluvia

El proyecto que lo dio a conocer fue una vivienda diminuta construida en un estrecho terreno de Sumiyoshi, Osaka. Terminada en 1976, se conoce como Row House in Sumiyoshi o Azuma House.
El solar era estrecho y alargado, situado entre viviendas tradicionales de madera. Ando insertó allí una caja rectangular de hormigón casi completamente cerrada hacia la calle.
Dividió la casa en tres secciones. En los extremos colocó las habitaciones; en el centro dejó un patio descubierto. Para pasar de una parte de la vivienda a otra, sus habitantes debían atravesar ese patio.
Eso significaba exponerse al calor, al frío y, cuando llovía, utilizar un paraguas dentro de la propia casa.
Desde un criterio puramente funcional, la decisión podía parecer absurda. Ando consideraba que las ciudades modernas estaban eliminando el contacto cotidiano con los fenómenos naturales. El patio devolvía a los habitantes la luz, el viento, el cielo, el sonido del agua y los cambios de temperatura.
La casa protegía del ruido y las miradas de la ciudad, pero no de la naturaleza.
Ando estaba dispuesto a sacrificar cierta comodidad para producir una experiencia más intensa de la vida. El proyecto recibió en 1979 el premio anual del Instituto de Arquitectura de Japón y se convirtió en el punto de origen de gran parte de su obra posterior (Tadao Ando Architect & Associates, s. f.-b; Kyoto Prize, 2002).
La vivienda no trataba de hacer la existencia más fácil. Pretendía impedir que sus habitantes dejaran de sentirla.
El hormigón que dejó de parecer pesado

El material más asociado con Ando es el hormigón visto. Sin revestimientos decorativos, sus muros conservan las marcas circulares de los elementos que sujetaron los encofrados durante la construcción.
Sin embargo, obtener aquellas superficies aparentemente simples exige enorme precisión. La mezcla, los moldes, las juntas y el vertido deben controlarse cuidadosamente. Cualquier error permanece visible.
En sus edificios, el hormigón no busca exhibir brutalidad. Sus superficies lisas reciben la luz y cambian a lo largo del día. Un muro gris puede volverse plateado bajo el sol, casi negro en la sombra o cálido al reflejar la luz del atardecer.
Ando utiliza geometrías elementales —círculos, cuadrados, cilindros y planos—, pero organiza recorridos complejos. Rara vez permite que el visitante llegue directamente al espacio principal. Lo obliga a girar, descender, atravesar un muro o avanzar por un pasaje oscuro.
El objetivo no es complicar por capricho. El recorrido prepara los sentidos. La arquitectura se comprende mediante el cuerpo antes de explicarse con palabras.
Una cruz construida con luz

Uno de sus proyectos más célebres es la Iglesia de la Luz, terminada en 1989 en Ibaraki, cerca de Osaka.
El edificio está formado por un volumen rectangular de hormigón atravesado en diagonal por un muro. El interior carece de la decoración habitual de una iglesia. Frente a los bancos, Ando abrió en el muro dos ranuras que forman una cruz.
La cruz no fue añadida como objeto. Está hecha con la luz que penetra desde el exterior.
Dependiendo de la hora y del clima, la intensidad de esa luz cambia. El símbolo parece aparecer y desaparecer, convirtiendo el muro en una superficie viva.
Ando había propuesto originalmente que las ranuras permanecieran completamente abiertas, sin vidrio, para que el viento también entrara en la iglesia. Finalmente, las aberturas se cerraron con vidrio. En una entrevista de 2019, Ando seguía defendiendo su deseo de retirarlo para permitir la entrada del viento. Incluso así, la obra conserva su idea fundamental: no llenar el espacio con objetos religiosos, sino crear las condiciones para que la luz produzca una experiencia espiritual (Elkann, 2019; Tadao Ando Architect & Associates, s. f.-c).
La Iglesia de la Luz resume su arquitectura en pocos elementos: hormigón, oscuridad, vacío y una abertura. Lo imposible no consiste en construir mucho, sino en conseguir que casi nada resulte suficiente.
Descender bajo un estanque para encontrar un templo
En el Templo del Agua, terminado en 1991 en la isla de Awaji, Ando reinterpretó el acceso a un templo budista.
En lugar de presentar el edificio mediante una fachada tradicional, conduce al visitante hacia un estanque ovalado cubierto de flores de loto. Una escalera corta el agua por el centro y desciende bajo su superficie.
El espacio sagrado se encuentra abajo.
El recorrido invierte la expectativa habitual de ascender hacia un templo. El visitante penetra simbólicamente en la tierra y bajo el agua antes de llegar a una sala teñida por una intensa luz rojiza.
Ando no copió literalmente la arquitectura histórica japonesa. Utilizó hormigón y geometría moderna para reconstruir una secuencia espiritual basada en la naturaleza, la transición y el silencio.
El edificio no se contempla completamente desde un solo lugar. Debe descubrirse paso a paso.
Naoshima: esconder la arquitectura para revelar el paisaje

Desde finales de la década de 1980, Ando desarrolló una relación prolongada con la isla de Naoshima, en el mar Interior de Seto. Allí proyectó museos, hoteles y espacios culturales que ayudaron a transformar una isla industrial en un importante destino artístico.
Su obra más radical en Naoshima es el Chichu Art Museum, inaugurado en 2004. “Chichu” puede traducirse como “dentro de la tierra”.
Para no dominar visualmente el paisaje, Ando enterró la mayor parte del museo. Desde el exterior apenas se perciben algunos patios y formas geométricas abiertas hacia el cielo. Bajo tierra, corredores, triángulos, cuadrados y espacios de hormigón organizan el encuentro con obras de Claude Monet, James Turrell y Walter De Maria.
Aunque está enterrado, el edificio utiliza ampliamente la luz natural. Las obras y las salas cambian de aspecto según la hora, el clima y las estaciones. El museo no funciona como una caja neutral; participa activamente en la experiencia artística (Benesse Art Site Naoshima, s. f.).
Ando consiguió que un edificio monumental pareciera retirarse. En lugar de ocupar el paisaje, creó un vacío dentro de él.
El Pritzker y una decisión poco conocida

En 1995, Tadao Ando recibió el Premio Pritzker, considerado la distinción internacional más importante de la arquitectura. El jurado destacó la combinación de sensibilidad artística e intelectual presente en sus obras y la manera en que utilizaba la luz, la naturaleza y los materiales para producir experiencias intensas (Pritzker Architecture Prize, 1995b).
Ese mismo año, el terremoto de Hanshin-Awaji devastó Kobe y otras zonas cercanas a Osaka. Murieron más de seis mil personas y numerosas familias quedaron destruidas.
Ando donó los 100 000 dólares del Premio Pritzker para ayudar a los niños que habían perdido a sus padres en el terremoto. Además, participó durante años en iniciativas relacionadas con la reconstrucción y presidió un comité formado por artistas e intelectuales para apoyar a las víctimas (International Union of Architects, s. f.; Kyoto Prize, 2002).
Ese gesto es uno de los hechos menos conocidos de su carrera. El arquitecto que había alcanzado el máximo reconocimiento profesional convirtió el dinero del premio en ayuda para una región herida.
Su respuesta también revelaba una convicción presente en sus discursos: la arquitectura no debía limitarse a producir objetos admirables. Tenía que participar en la recuperación de la sociedad.
Construir dentro de la historia

Además de viviendas urbanas y edificios vinculados al paisaje, Ando desarrolló importantes intervenciones en construcciones históricas. En Venecia transformó el Palazzo Grassi y la Punta della Dogana en espacios de arte contemporáneo.
Uno de sus proyectos más ambiciosos fue la conversión de la antigua Bolsa de Comercio de París en museo para la Colección Pinault, abierta al público en 2021.
En el interior de la rotonda histórica introdujo un cilindro de hormigón de nueve metros de altura. La nueva estructura no destruye las fachadas, la cúpula ni las pinturas existentes. Se coloca dentro del edificio como una arquitectura perteneciente a otro tiempo.
El visitante puede percibir simultáneamente la piedra antigua, el hierro del siglo XIX y el hormigón contemporáneo. Ando describió su intervención como “un círculo dentro del círculo”: una forma nueva que dialoga con la geometría original sin imitarla (Bourse de Commerce–Pinault Collection, 2021).
La operación resume la madurez de su pensamiento. Construir no siempre significa borrar lo anterior. A veces consiste en introducir una nueva capa que permita contemplar el pasado con otros ojos.
El hombre que convirtió las limitaciones en método
Tadao Ando no careció de obstáculos. Carecía de título universitario, dinero, conexiones académicas y una trayectoria convencional. En lugar de ocultar esas ausencias, construyó su forma de trabajar alrededor de ellas.
El boxeo le enseñó disciplina y soledad. La pobreza lo obligó a estudiar mediante libros usados. Los viajes sustituyeron a las aulas. Las pequeñas viviendas de Osaka lo llevaron a explorar cómo introducir naturaleza en espacios limitados.
Su arquitectura tampoco intenta eliminar las dificultades. Obliga a caminar, girar, descender, esperar y atravesar la intemperie. Una casa puede exigir abrir un paraguas para llegar al dormitorio. Un museo puede esconderse bajo tierra. Una iglesia puede reducir su símbolo principal a una abertura en el muro.
Ando comprendió que la arquitectura no necesitaba ofrecerlo todo inmediatamente. Podía reservarse, crear tensión y permitir que la luz terminara la obra.
Su vida suele utilizarse como ejemplo de talento autodidacta, pero esa etiqueta puede resultar engañosa. Ando no aprendió solo en el sentido de trabajar aislado. Aprendió de carpinteros, libros, ciudades, ruinas, templos, ingenieros, clientes y edificios construidos por otros. Lo que hizo por sí mismo fue organizar todas esas lecciones en una visión propia.
Tadao Ando convirtió el hormigón en silencio, la oscuridad en preparación y el vacío en una presencia.
No estudió arquitectura dentro de una universidad. Estudió el mundo hasta conseguir que el mundo entrara en sus edificios.
Referencias
Benesse Art Site Naoshima. (s. f.). Chichu Art Museum. https://benesse-artsite.jp/en/art/chichu.html
Bourse de Commerce–Pinault Collection. (2021, 11 de enero). Tadao Ando: “I drew a circle in the circle”. https://www.pinaultcollection.com/en/boursedecommerce/tadao-ando-i-drew-circle-circle
Elkann, A. (2019, 19 de mayo). Tadao Ando: Connecting humans and nature. Alain Elkann Interviews. https://www.alainelkanninterviews.com/tadao-ando/
International Union of Architects. (s. f.). Tadao Ando. https://www.uia-architectes.org/en/awards/gold-medal-triennial-prizes/gold-medal/tadao-ando/
Kyoto Prize. (2002). Tadao Ando. Inamori Foundation. https://www.kyotoprize.org/en/laureates/tadao_ando/
Pritzker Architecture Prize. (1995a). Biography: Tadao Ando. https://www.pritzkerprize.com/biography-tadao-ando
Pritzker Architecture Prize. (1995b). Tadao Ando: 1995 laureate. https://www.pritzkerprize.com/laureates/1995
Tadao Ando Architect & Associates. (s. f.-a). The birth of Tadao Ando, architect. Google Arts & Culture. https://artsandculture.google.com/story/0114/-QUxFQXfWFyA_Q
Tadao Ando Architect & Associates. (s. f.-b). Row House in Sumiyoshi: A stronghold for the independent urban dweller. Google Arts & Culture. https://artsandculture.google.com/story/RgXR5cYQ-WUWEw
Tadao Ando Architect & Associates. (s. f.-c). The Church of the Light: A cross of light floating in the dark. Google Arts & Culture. https://artsandculture.google.com/story/2QVRGQpQrOQ8sQ
Tadao Ando Architect & Associates. (s. f.-d). Honpukuji Water Temple: A pure land space beneath the water’s surface. Google Arts & Culture. https://artsandculture.google.com/story/ZAXxgA9pAi7vIA
- Escrito y editado por
- Roberto Carlos Gonzalez Reyes
- Publicado
- Última actualización
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