Tutankhamun: el niño rey que alcanzó la eternidad por accidente

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Coronas que pesaron más que la muerte

Tutankhamun: el niño rey que alcanzó la eternidad por accidente

De la restauración de Amón a la excavación de KV62: lo que las pruebas revelan sobre el joven faraón.

Tutankhamun en el trono con insignias reales
Tutankhamun en el trono con insignias reales. Recreación generada con IA.

Tutankhamun gobernó Egipto unos nueve años. Murió antes de los veinte y sus sucesores borraron su nombre de muchos monumentos.

Sin embargo, tres milenios después de su muerte, su rostro de oro se convirtió en la imagen más reconocible del antiguo Egipto.

La fama que no consiguió durante su reinado llegó en 1922, cuando una escalera oculta condujo a Howard Carter hasta una tumba pequeña, abarrotada y todavía protegida por varios sellos. Dentro había más de cinco mil objetos, un rey olvidado y suficientes preguntas para mantener ocupadas a generaciones de arqueólogos.

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Tutankhamun

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Una vida contada a través de un nombre, una tumba y una máscara

Nacimientoc. 1341 a. C.Egipto · dinastía XVIII
Muertec. 1323 a. C.Egipto
Una pieza que sobrevivió a la historia

La máscara de oro: objeto 256.a

Cuando los excavadores miraron por primera vez dentro de la antecámara en 1922, la máscara seguía oculta dentro de los féretros encajados uno en otro. Harry Burton la fotografió durante la campaña de 1925–1926. Puedes comparar la recreación que ves aquí con el negativo de la excavación que conserva Oxford.

Griffith Institute · University of OxfordHarry Burton · TAA i.5.P07511925–1926

El hijo de una revolución

El joven faraón entre miembros de la corte
El joven faraón entre miembros de la corte. Recreación generada con IA.

Tutankhamun nació aproximadamente en 1341 a. C., durante uno de los periodos más conflictivos de la XVIII dinastía. Su nombre inicial fue Tutankhatón, “imagen viva de Atón”, lo que lo vinculaba con la transformación religiosa impulsada por el faraón Akenatón.

Akenatón había elevado el culto al disco solar Atón, reducido el poder del sacerdocio de Amón y fundado una nueva capital, Ajetatón, en la actual Amarna. Aunque no eliminó completamente todas las demás prácticas religiosas, su reforma alteró profundamente las instituciones, la economía de los templos y la representación tradicional del poder real.

La identidad exacta de los padres de Tutankhamun continúa siendo objeto de discusión. Un estudio genético publicado en 2010 concluyó que la momia de la tumba KV55 era su padre y que la llamada Dama Joven de KV35 era su madre. El análisis indicó además que ambos progenitores eran hermanos (Hawass et al., 2010).

La identificación de KV55 con Akenatón sigue en discusión. Por eso resulta razonable considerar a Akenatón como el padre más probable sin presentar todos los detalles genealógicos como definitivamente resueltos.

Una corona para un niño

Ceremonia imaginada de coronación
Ceremonia imaginada de coronación. Recreación generada con IA.

Tutankhatón llegó al trono hacia 1332 a. C., con unos ocho o nueve años.

Ay, alto funcionario, y Horemheb, comandante militar, ocuparon después el trono. Es imposible determinar con precisión cuánto decidió personalmente Tutankhamun y cuánto fue dirigido por aquellos hombres.

Poco después de su coronación se casó con Anjesenpaatón, una hija de Akenatón y Nefertiti que probablemente era su media hermana. Cuando la restauración religiosa avanzó, ambos cambiaron sus nombres: Tutankhatón se convirtió en Tutankhamun, “imagen viva de Amón”, y Anjesenpaatón pasó a llamarse Anjesenamón.

Deshacer la obra del padre

Durante su reinado se restauraron el culto de Amón y las ceremonias dedicadas a otros dioses tradicionales. Los templos recuperaron propiedades y personal, se encargaron nuevas estatuas y la corte abandonó Ajetatón. Menfis adquirió nuevamente importancia administrativa, mientras Tebas recuperaba su centralidad religiosa.

La llamada Estela de la Restauración describe templos abandonados, santuarios en ruinas y dioses que habían dejado de responder. El texto proclama que Tutankhamun reparó aquella situación y restableció el orden religioso (Digital Karnak, s. f.).

Como toda inscripción real, la estela era propaganda. Exageraba el caos anterior para engrandecer la restauración. Además, Horemheb usurpó posteriormente el monumento y sustituyó varios nombres de Tutankhamun por los suyos.

Un cuerpo que no encajaba con la imagen divina

El rey apoyado en un bastón; su postura es interpretativa
El rey apoyado en un bastón; su postura es interpretativa. Recreación generada con IA.

Los estudios de la momia han identificado una deformidad en el pie izquierdo compatible con un pie equinovaro y alteraciones óseas que pudieron dificultar la marcha. En la tumba aparecieron más de cien bastones, algunos con señales de uso, aunque no todos tenían que ser exclusivamente funcionales: también podían poseer valor ceremonial.

El análisis genético de 2010 encontró material asociado con Plasmodium falciparum, causante de una forma grave de malaria. Los investigadores propusieron que una combinación de infección malárica y necrosis ósea pudo contribuir a su muerte (Hawass et al., 2010).

Las imágenes del cráneo debilitaron la hipótesis de un golpe mortal: parte del daño pudo ser posterior a la muerte. Tampoco se ha demostrado un accidente de carro.

La respuesta más rigurosa continúa siendo sencilla: Tutankhamun murió joven, pero no sabemos exactamente por qué (Rühli & Ikram, 2014).

Un matrimonio sin heredero

La pareja real sentada en el palacio
La pareja real sentada en el palacio. Recreación generada con IA.

Tutankhamun y Anjesenamón no dejaron un sucesor vivo conocido. Dentro de la tumba se encontraron dos pequeños cuerpos momificados, generalmente interpretados como fetos femeninos nacidos muertos y probablemente hijas de la pareja.

Cuando murió, hacia 1323 a. C., tendría aproximadamente dieciocho o diecinueve años. Ay ocupó el trono y realizó el ritual funerario representado en la tumba. Después gobernó Horemheb, quien se apropió de monumentos de Tutankhamun; listas reales posteriores omitieron a varios gobernantes del periodo.

Ritos funerarios imaginados para el joven rey
Ritos funerarios imaginados para el joven rey. Recreación generada con IA.

Una tumba demasiado pequeña

El féretro y el ajuar durante el entierro
El féretro y el ajuar durante el entierro. Recreación generada con IA.

La tumba KV62 es modesta en comparación con otras sepulturas reales del Valle de los Reyes. Solo la cámara funeraria posee decoración mural, y sus habitaciones parecen insuficientes para un faraón.

Es posible que la muerte sorprendiera a la corte antes de que estuviera preparada una tumba real más amplia. Algunos especialistas creen que KV62 había sido concebida originalmente para otra persona y fue adaptada rápidamente. Los objetos se apilaron con enorme densidad: carros desmontados, camas, cofres, estatuas, vestidos, alimentos, armas y muebles llenaban las cámaras (Ministry of Tourism and Antiquities, s. f.).

La tumba no estaba completamente intacta. Había sido abierta y robada al menos dos veces en la Antigüedad. Algunos objetos quedaron dañados o desordenados, pero los accesos fueron sellados nuevamente y la cámara funeraria permaneció esencialmente sin saquear (Griffith Institute, s. f.).

Restos de construcciones posteriores y escombros ocultaron la entrada. Mientras casi todas las grandes tumbas reales fueron vaciadas, la del faraón menor quedó bajo los pies de la historia.

El escalón bajo la arena

Escena imaginada de la excavación; la máscara se documentó en 1925
Escena imaginada de la excavación; la máscara se documentó en 1925. Recreación generada con IA.

Howard Carter excavaba en el Valle de los Reyes con apoyo de Lord Carnarvon. En 1922 consiguió financiación para una temporada más.

El 4 de noviembre, el equipo de excavación encontró el primer escalón de una escalera bajo antiguas cabañas de trabajadores. Al día siguiente apareció una puerta sellada. Carter protegió el lugar y envió un telegrama a Carnarvon en Inglaterra.

Cuando Carnarvon llegó a Egipto, los trabajos continuaron. El 26 de noviembre, Carter abrió un pequeño orificio en la segunda puerta y miró al interior con una vela. Ante él aparecieron muebles dorados, animales esculpidos, carros y objetos apilados. Cuando Carnarvon preguntó si veía algo, Carter describió “cosas maravillosas”, según el relato posteriormente publicado (Griffith Institute, s. f.).

El descubrimiento no fue la obra de un solo arqueólogo. Participaron decenas de trabajadores egipcios, conservadores, dibujantes, fotógrafos y especialistas. Harry Burton documentó las cámaras con una precisión fotográfica fundamental. Sin ese equipo, los objetos habrían perdido gran parte de su contexto.

La excavación y conservación duraron aproximadamente diez años (Griffith Institute, s. f.).

La máscara que sustituyó al rey

Objetos funerarios en una cámara imaginada
Objetos funerarios en una cámara imaginada. Recreación generada con IA.

La máscara funeraria de oro se convirtió en el objeto más célebre del conjunto. Cubría la cabeza y los hombros de la momia y presentaba al faraón con el tocado nemes, barba ceremonial y rasgos idealizados.

No es un retrato fotográfico. Como otras imágenes reales egipcias, combina características individuales con convenciones destinadas a mostrar al rey transformado en un ser eterno. El oro estaba asociado con la carne de los dioses y no se deterioraba como el cuerpo humano.

Un hecho poco conocido: llevaba un arma hecha con metal del cielo

Entre las vendas de la momia, Carter encontró dos puñales. Uno tenía hoja de oro. El otro poseía una hoja de hierro extraordinariamente bien conservada, un material todavía raro y valioso en el Egipto de la Edad del Bronce.

En 2016, un análisis no destructivo mediante fluorescencia de rayos X detectó en la hoja aproximadamente un 10,8 % de níquel y un 0,58 % de cobalto. Esa composición confirmó que el metal procedía de un meteorito (Comelli et al., 2016).

El puñal había sido elaborado con hierro caído del espacio mucho antes de que la fundición regular de ese metal se extendiera por Egipto. Su fabricación demuestra además una notable habilidad para trabajar un material difícil.

La maldición que inventaron los periódicos

La prensa relacionó su muerte con una supuesta maldición faraónica. Se añadieron historias sobre luces apagadas en El Cairo, perros que aullaban y mensajes amenazantes inscritos en la tumba. No se encontró en KV62 una maldición equivalente a las frases sensacionalistas reproducidas por los periódicos.

Howard Carter vivió hasta 1939, diecisiete años después del descubrimiento. Un estudio histórico de cuarenta y cuatro personas relacionadas con la apertura no encontró una reducción significativa de la supervivencia entre quienes habían estado expuestos a las cámaras y quienes no (Nelson, 2002).

La corona después de la muerte

Recibió la corona siendo niño y murió cuando la restauración religiosa aún estaba en marcha.

Tutankhamun no fue el mayor faraón de Egipto. Fue algo más extraño: un gobernante menor cuya muerte permitió que la vida cotidiana de una corte desaparecida atravesara treinta y tres siglos.

La corona no lo hizo eterno. Lo hizo una tumba olvidada.

Fuentes

  1. Comelli et al. (2016). The meteoritic origin of Tutankhamun’s iron dagger blade. Meteoritics & Planetary Science, 51(7), 1301–1309
  2. Digital Karnak. (s. f.). Restoration Stela of Tutankhamen.
  3. Griffith Institute. (s. f.). Tutankhamun: Anatomy of an excavation.
  4. Griffith Institute. (s. f.). Gold mask of the king (256.a): Negative TAA i.5.P0751.
  5. Hawass et al. (2010). Ancestry and pathology in King Tutankhamun’s family. JAMA, 303(7), 638–647
  6. Ministry of Tourism and Antiquities. (s. f.). Tomb of Tutankhamun.
  7. Nelson, M. R. (2002). The mummy’s curse: Historical cohort study. BMJ, 325, 1482–1484
  8. Rühli, F. J., & Ikram, S. (2014). Purported medical diagnoses of Pharaoh Tutankhamun, c. 1325 BC. HOMO, 65(1), 51–63
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