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Roald Amundsen: conquistó el Polo Sur y desapareció intentando salvar a su rival
Había atravesado el Paso del Noroeste, alcanzado el Polo Sur y sobrevolado el océano Ártico. Cuando un antiguo compañero convertido en rival quedó atrapado sobre el hielo, Roald Amundsen regresó una vez más.

Había atravesado el Paso del Noroeste, alcanzado el Polo Sur y sobrevolado el océano Ártico. Después anunció que abandonaría las grandes expediciones. Pero cuando un antiguo compañero —convertido en rival— quedó atrapado sobre el hielo, Roald Amundsen regresó una vez más.
El 18 de junio de 1928 despegó desde Tromsø, Noruega, a bordo de un hidroavión francés para participar en la búsqueda del explorador italiano Umberto Nobile. Horas después, la comunicación se interrumpió. Amundsen y los otros cinco hombres que viajaban con él desaparecieron en el mar de Barents.
Nunca se encontraron sus cuerpos ni se determinó con certeza dónde cayó el avión.
El hombre que había sobrevivido a casi todas las formas imaginables del hielo desapareció mientras intentaba rescatar a alguien con quien apenas podía reconciliarse.
Roald Amundsen en video
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Una vida contada a través de lugares y momentos decisivos
El joven que no quería ser médico
Roald Engelbregt Gravning Amundsen nació el 16 de julio de 1872 cerca de Sarpsborg, en Noruega, dentro de una familia relacionada con la navegación y el comercio marítimo.
Desde adolescente quedó fascinado por las expediciones polares, especialmente por el destino de John Franklin, cuyos barcos y tripulantes habían desaparecido mientras buscaban el Paso del Noroeste. También admiraba a Fridtjof Nansen, que había cruzado Groenlandia sobre esquís.
Su madre deseaba que estudiara medicina y evitara los peligros del mar. Amundsen ingresó en la universidad, pero prestaba más atención al entrenamiento físico y a los relatos de exploradores que a sus libros. Cuando ella murió en 1893, abandonó los estudios y se embarcó como marinero.
No quería visitar las regiones polares. Quería prepararse para dominarlas.
Aprendió navegación, obtuvo sus licencias de oficial y capitán y sometió su cuerpo a largas jornadas de esquí, frío y privaciones. Su obsesión no estaba basada únicamente en el valor. Consideraba que una expedición debía planificarse hasta el detalle y que la supervivencia dependía de aceptar las enseñanzas de quienes comprendían el medio polar.

El primer invierno atrapado en el hielo
Entre 1897 y 1899 participó como primer oficial en la expedición antártica belga del Belgica. El barco quedó atrapado en el hielo y la tripulación se convirtió en la primera que pasó involuntariamente un invierno completo en aguas antárticas.
La oscuridad, el aislamiento y una alimentación deficiente deterioraron la salud física y mental de los hombres. El médico estadounidense Frederick Cook recomendó consumir carne fresca de foca y pingüino para combatir el escorbuto. Amundsen observó cuidadosamente aquella crisis.
Comprendió que el entusiasmo no podía reemplazar la alimentación, el vestuario, la disciplina ni el conocimiento práctico. Esa experiencia influiría en todas sus expediciones posteriores.
Su primera gran meta fue el Paso del Noroeste: la ruta marítima que comunica el Atlántico y el Pacífico a través del archipiélago ártico canadiense.
En 1903 partió a bordo de la pequeña embarcación Gjøa acompañado por otros seis hombres. Escogió deliberadamente un barco y una tripulación reducidos. Un grupo pequeño necesitaba menos provisiones y podía reaccionar con mayor rapidez.
La expedición permaneció dos inviernos cerca de la actual comunidad de Gjoa Haven. Allí Amundsen convivió con los inuit netsilik y aprendió de ellos técnicas esenciales: el empleo de perros de trineo, la confección de ropa holgada de piel, la construcción de refugios y la adaptación del movimiento al hielo y al clima.
No fue simplemente una anécdota cultural. Aquellos conocimientos se convertirían en una ventaja decisiva en la Antártida.
En 1906, la Gjøa llegó a Nome, Alaska. Amundsen había completado la primera navegación del Paso del Noroeste y realizado importantes observaciones sobre el polo norte magnético (Fram Museum, s. f.).

El plan secreto hacia el sur
La siguiente ambición de Amundsen era el Polo Norte. Consiguió utilizar el Fram, el célebre barco de Nansen, y presentó un proyecto para dejarse llevar por la deriva del hielo a través del océano Ártico.
Pero en 1909 Frederick Cook y Robert Peary afirmaron, por separado, haber llegado al Polo Norte. Ambas declaraciones serían muy discutidas, pero en aquel momento destruyeron gran parte del interés público y financiero por el proyecto de Amundsen.
Entonces cambió de objetivo.
Decidió intentar alcanzar el Polo Sur, pero mantuvo el plan en secreto ante patrocinadores, autoridades e incluso buena parte de su tripulación. Cuando el Fram llegó a Madeira en 1910, reunió a sus hombres y les comunicó que navegarían hacia la Antártida. También envió un telegrama a Robert Falcon Scott, quien preparaba su propia expedición británica.
Su secretismo fue eficaz, pero también polémico. Amundsen comprendía que, si revelaba demasiado pronto su intención, podía perder el barco, los fondos y la posibilidad de competir.
Estableció su base, llamada Framheim, en la bahía de las Ballenas, más cerca del Polo Sur que el campamento de Scott. Durante meses colocó depósitos de alimentos y combustible a lo largo de la ruta. Los marcó con banderas distribuidas a ambos lados para reducir el riesgo de no encontrarlos durante el regreso.

La precisión que llegó al Polo Sur
Amundsen realizó un primer intento en septiembre de 1911, demasiado temprano dentro de la temporada antártica. Las temperaturas extremas obligaron al grupo a regresar. La retirada provocó un enfrentamiento con el experimentado explorador Hjalmar Johansen, quien criticó públicamente las decisiones del jefe. Amundsen lo excluyó del equipo definitivo.
El episodio muestra una cara menos heroica de su liderazgo. Era metódico y competente, pero también autoritario, sensible a las críticas y capaz de marginar a quienes cuestionaban sus decisiones.
El segundo intento comenzó el 19 de octubre de 1911. El grupo final estaba formado por Amundsen, Olav Bjaaland, Helmer Hanssen, Sverre Hassel y Oscar Wisting.
Utilizaron esquís y trineos tirados por perros. Los animales no eran solo medios de transporte. Desde el comienzo estaba previsto sacrificar algunos durante el recorrido para alimentar a los hombres y a los perros restantes. La decisión resulta brutal desde una perspectiva contemporánea, pero formaba parte de una logística calculada para reducir la cantidad de alimento transportado.
El 14 de diciembre de 1911, los cinco hombres alcanzaron el Polo Sur. Levantaron una tienda, colocaron la bandera noruega y dejaron una carta para Scott, por si ellos no regresaban.
La expedición volvió a Framheim el 25 de enero de 1912. Había recorrido aproximadamente tres mil kilómetros en noventa y nueve días sin perder a ninguno de los integrantes del equipo polar.
Scott llegó al Polo treinta y cuatro días después y encontró la tienda de Amundsen. Él y sus cuatro compañeros murieron durante el regreso.
Durante años, parte de la cultura británica presentó a Scott como el héroe trágico y a Amundsen como un profesional frío. Sin embargo, el éxito noruego no fue producto de una menor dificultad. Fue consecuencia de una preparación excepcional, del uso experto de esquís y perros, y de la voluntad de aprender de las comunidades árticas.

Un Polo Norte observado desde el aire
Alcanzar el Polo Sur no eliminó la obsesión de Amundsen por el Ártico. Entre 1918 y 1921 navegó por el Paso del Nordeste con el Maud, aunque no consiguió completar la deriva transpolar que había imaginado.
Después comenzó a considerar la aviación como el futuro de la exploración polar. En 1925 intentó aproximarse al Polo Norte con dos hidroaviones. Uno quedó inutilizado y los seis expedicionarios permanecieron varias semanas sobre el hielo.
Para escapar, tuvieron que retirar toneladas de hielo y construir manualmente una pista improvisada. Finalmente consiguieron despegar en un solo avión y regresar a Svalbard. Aquella supervivencia fue una de sus mayores hazañas, aunque quedó eclipsada por lo que ocurrió al año siguiente.
En 1926, Amundsen, el financiero estadounidense Lincoln Ellsworth y el ingeniero italiano Umberto Nobile organizaron la travesía del Ártico en el dirigible Norge. Nobile diseñó y pilotó la aeronave.
El 12 de mayo pasaron sobre el Polo Norte y continuaron hasta Alaska. Debido a las dudas que rodean las afirmaciones anteriores de Cook, Peary y Richard Byrd, el vuelo del Norge suele considerarse la primera llegada indiscutiblemente verificada al Polo Norte y la primera travesía aérea del océano Ártico.
El éxito, sin embargo, destruyó la relación entre Amundsen y Nobile. Ambos discutieron públicamente sobre el liderazgo y el mérito de la expedición. Amundsen consideraba a Nobile el capitán contratado del dirigible; Nobile se veía como uno de los protagonistas centrales. La disputa se volvió amarga y personal.

La llamada de auxilio
En 1928, Nobile regresó al Ártico al mando del dirigible Italia. El 25 de mayo, después de alcanzar el Polo Norte, la aeronave se estrelló sobre el hielo al nordeste de Svalbard. Parte de la tripulación cayó sobre la superficie helada; otros hombres fueron arrastrados dentro del dirigible, que desapareció.
Los supervivientes instalaron un campamento y pintaron una tienda de rojo para que pudiera distinguirse desde el aire. Comenzó una operación internacional de búsqueda.
Cuando Amundsen recibió la noticia, dejó a un lado su disputa con Nobile y ofreció participar. No recibió el mando de la operación noruega que esperaba, pero aceptó viajar en el hidroavión francés Latham 47.
El 18 de junio despegó desde Tromsø junto con el piloto René Guilbaud, el aviador noruego Leif Dietrichson y otros tres tripulantes franceses. Se mantuvo contacto por radio durante unas horas. Después llegó el silencio.
La búsqueda encontró posteriormente un flotador y otros restos atribuidos al avión. Nunca apareció el fuselaje principal, y ninguno de los seis hombres fue encontrado. No se sabe si murieron en el impacto o si sobrevivieron durante algún tiempo sobre el mar o el hielo.
Nobile fue rescatado cinco días después de la desaparición de Amundsen. Los demás supervivientes de su grupo fueron evacuados posteriormente por el rompehielos soviético Krasin.

El hombre que siempre continuaba
Roald Amundsen no fue un aventurero que confiara únicamente en la suerte. Su mayor talento era reducir el azar mediante preparación, observación y adaptación. Sabía que en los polos una costura mal hecha, un depósito extraviado o una decisión tomada unas horas tarde podía matar a toda una expedición.
También fue un hombre difícil. Ocultó planes, rompió relaciones, trató con dureza a algunos compañeros y convirtió la exploración en una competencia personal. Pero cuando Nobile quedó atrapado, la enemistad no fue suficiente para mantenerlo en tierra.
Amundsen había prometido retirarse. Había atravesado los dos grandes pasos árticos, llegado al Polo Sur y cruzado el Polo Norte desde el aire. No necesitaba otra victoria.
Su último viaje no buscaba conquistar un lugar. Buscaba encontrar personas.

Quizás por eso su desaparición resulta tan poderosa: el hombre que dedicó su vida a llegar primero terminó volando hacia el hielo sin la seguridad de regresar, no para plantar una bandera, sino para rescatar a un rival.


Referencias
- Amundsen, R. (1912). The South Pole: An account of the Norwegian Antarctic Expedition in the “Fram,” 1910–1912. John Murray.
- Amundsen, R. (1927). My life as an explorer. Doubleday, Page & Company.
- Bown, S. R. (2012). The last Viking: The life of Roald Amundsen. Da Capo Press.
- Fram Museum. (s. f.). Roald Amundsen.
- Huntford, R. (1999). The last place on Earth: Scott and Amundsen’s race to the South Pole. Modern Library.
- Norwegian Polar Institute. (2011). Roald Amundsen.
- Norwegian Polar Institute. (s. f.). Ny-Ålesund: History of polar exploration.
- Polarhistorie.no. (s. f.). Umberto Nobile: Airship expert and polar explorer.
- Escrito y editado por
- Roberto Carlos Gonzalez Reyes
- Publicado
- Última actualización
La bibliografía al final de esta historia forma parte de su registro editorial.

WOW, muy buen articulo…