Zaha Hadid: la arquitecta que pasó años construyendo edificios que solo existían en pinturas

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Arquitectos de lo imposible · Historia 03

Zaha Hadid: la arquitecta que pasó años construyendo edificios que solo existían en pinturas

Durante años sus edificios solo pudieron existir en pinturas. Cuando la tecnología alcanzó sus dibujos, Zaha Hadid transformó la arquitectura.

Retrato de Zaha Hadid

Durante años ganó concursos que después nadie se atrevía a construir. Sus proyectos parecían fragmentos de ciudades lanzados al aire: planos inclinados, perspectivas imposibles y edificios que daban la impresión de moverse incluso cuando permanecían inmóviles. La crítica admiraba sus dibujos, pero muchos promotores pensaban que convertirlos en arquitectura era demasiado caro, demasiado difícil o sencillamente imposible.

Zaha Hadid terminó atrapada bajo una etiqueta tan elogiosa como cruel: “arquitecta de papel”. Era famosa en todo el mundo, enseñaba en universidades prestigiosas y aparecía en las exposiciones más importantes, pero casi toda su arquitectura seguía existiendo únicamente en pinturas y maquetas.

Tardó más de una década en demostrar que aquellas imágenes podían abandonar el papel. Cuando finalmente lo hicieron, cambiaron la manera en que los arquitectos imaginaban el movimiento, el paisaje y las posibilidades de una estructura.

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Una vida contada a través de lugares y momentos decisivos

Origen31 de octubre de 1950Bagdad, Irak
Final31 de marzo de 2016Miami, Estados Unidos
Datos biográficos: fuentes citadas · Narración y verificación: Mentes Que Crearon El Futuro
Una pieza que sobrevivió a la historia

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La ficha oficial del Premio Pritzker conserva el registro del galardón que convirtió a Hadid, en 2004, en la primera mujer laureada del premio.

Medalla del Premio PritzkerThe Hyatt Foundation · San Petersburgo2004Bronce · reconocimiento individual
Colección
Archivo del Premio Pritzker
Institución
The Hyatt Foundation

Ficha institucional del Premio Pritzker.

De Bagdad a Londres

Zaha Mohammad Hadid nació en Bagdad el 31 de octubre de 1950. Creció dentro de una familia acomodada y políticamente activa durante un periodo en que la capital iraquí experimentaba una intensa modernización. Su padre, Muhammad al-Hajj Husayn Hadid, fue empresario y participó en la creación del Partido Nacional Democrático de Irak. Su madre, Wajiha al-Sabunji, tenía intereses artísticos que contribuyeron a formar la sensibilidad visual de su hija (Guggenheim Museum, 2006; Jodidio, 2016).

Hadid recordaría posteriormente visitas infantiles a las antiguas ciudades sumerias y a los paisajes pantanosos del sur de Irak. Sin embargo, reducir toda su arquitectura a una traducción directa de aquellas imágenes sería simplificar un proceso formado también por las matemáticas, el arte abstracto y las transformaciones políticas del siglo XX.

Estudió matemáticas en la Universidad Americana de Beirut antes de trasladarse a Londres en 1972 para ingresar en la Architectural Association School of Architecture. La escuela era entonces uno de los centros más experimentales del mundo. Allí recibió clases de Rem Koolhaas y Elia Zenghelis, quienes cuestionaban la arquitectura convencional y trataban los proyectos como investigaciones culturales y urbanas (Betsky, 1998).

Su proyecto de graduación de 1977, Malevich’s Tektonik, imaginaba un hotel de catorce niveles suspendido sobre el puente Hungerford, en Londres. El nombre aludía a Kazimir Malévich, figura del suprematismo ruso. Hadid utilizó las formas geométricas del artista para descomponer el edificio y extenderlo sobre la ciudad como una composición abstracta (Guggenheim Museum, 2006).

Después de graduarse trabajó brevemente en la Office for Metropolitan Architecture, fundada por Koolhaas y Zenghelis. En 1979 estableció su propio estudio en Londres.

Zaha Hadid dibujando en un estudio de arquitectura
Las matemáticas, el arte abstracto y la enseñanza experimental de Londres formaron su lenguaje. Recreación visual generada con IA.

Pintar antes de construir

Hadid no utilizaba la pintura únicamente para presentar un edificio ya diseñado. Pintar era parte del proceso mediante el cual lo descubría. Sus imágenes combinaban plantas, secciones, perspectivas y vistas aéreas dentro de una misma composición.

En ellas desaparecía el punto de vista estable. El observador podía contemplar simultáneamente un edificio desde arriba, desde un costado y desde su interior. Las calles se convertían en líneas de energía y los volúmenes parecían desprenderse del terreno (Betsky, 1998).

Estas pinturas le permitían investigar espacios que los planos arquitectónicos tradicionales no podían representar con facilidad. Pero también alimentaron la sospecha de que sus proyectos eran más cercanos al arte que a la construcción.

En 1983 ganó el concurso internacional para diseñar The Peak, un club recreativo situado en una ladera de Hong Kong. Su propuesta transformaba el terreno en una serie de vigas, terrazas y fragmentos horizontales que parecían flotar sobre la montaña. El proyecto recibió atención mundial, pero nunca se construyó (Zaha Hadid Architects, n.d.-a).

The Peak convirtió a Hadid en una figura internacional. También reforzó su reputación como autora de edificios imposibles.

Edificio de formas fluidas inspirado en la arquitectura de Zaha Hadid
Sus pinturas anticiparon geometrías que la industria todavía no sabía construir. Recreación visual generada con IA.

La exposición que le dio un lugar en la historia

En 1988, el Museo de Arte Moderno de Nueva York incluyó a Hadid en la exposición Deconstructivist Architecture, junto con Frank Gehry, Rem Koolhaas, Peter Eisenman, Daniel Libeskind, Bernard Tschumi y Coop Himmelblau.

La muestra reunió a arquitectos que utilizaban fragmentación, geometrías inestables y formas que parecían entrar en conflicto con los principios tradicionales de orden. Aunque sus participantes no formaban un movimiento organizado, la exposición ayudó a convertir la “deconstrucción” en una de las tendencias arquitectónicas más discutidas de finales del siglo XX (Johnson & Wigley, 1988).

Hadid fue la única mujer incluida. Su presencia consolidó su importancia intelectual, pero no solucionó el problema fundamental: casi nada de lo que diseñaba llegaba a construirse.

Su condición de mujer, árabe e inmigrante dentro de una profesión dominada por hombres europeos y estadounidenses influyó en la manera en que era juzgada. La firmeza que podía considerarse autoridad en un arquitecto masculino se describía en ella como agresividad o dificultad. Pero no todos los obstáculos procedían de la discriminación. Sus proyectos también planteaban retos técnicos, presupuestarios y funcionales reales.

Zaha Hadid durante una reunión profesional
Su reconocimiento intelectual llegó mucho antes que la mayoría de sus edificios. Recreación visual generada con IA.

El concurso ganado dos veces y perdido otras tantas

Uno de los episodios más frustrantes ocurrió en 1994, cuando Hadid ganó el concurso para la Ópera de la Bahía de Cardiff, en Gales. Su propuesta fue seleccionada en dos procesos consecutivos, pero el proyecto encontró oposición política, dudas sobre el presupuesto y resistencia dentro de algunos sectores locales.

Finalmente, la obra fue cancelada. Hadid había ganado, pero no construiría el edificio (Betsky, 1998; Jodidio, 2016).

El fracaso de Cardiff se convirtió en una prueba aparentemente definitiva para sus críticos: sus ideas podían impresionar a un jurado internacional, pero supuestamente no podían sobrevivir al mundo real.

Para Hadid, la cancelación tuvo otro significado. Demostraba que ganar un concurso no bastaba cuando una arquitecta todavía debía convencer a políticos, ingenieros, promotores y comunidades de que su visión merecía existir.

Zaha Hadid revisando una maqueta arquitectónica
Ganar un concurso no garantizaba que su propuesta sobreviviera a la política, el presupuesto y la ingeniería. Recreación visual generada con IA.

El hecho poco conocido: su primera gran obra casi dejó de cumplir su función inmediatamente

La oportunidad de construir llegó en Weil am Rhein, Alemania. Después de un incendio ocurrido en 1981, la empresa de mobiliario Vitra decidió crear su propio cuerpo de bomberos dentro de su campus industrial. Hadid recibió el encargo de diseñar una estación para esa brigada.

La Vitra Fire Station, terminada en 1993, estaba compuesta por muros angulados de hormigón que parecían congelar una explosión en el momento exacto en que comenzaba. El edificio no presentaba una fachada frontal tradicional. Sus planos dirigían el movimiento de los vehículos y del personal a través del lugar (Guggenheim Museum, 2006).

La ironía fue que el cuerpo privado de bomberos terminó disolviéndose cuando las autoridades locales reorganizaron el servicio contra incendios. La primera gran obra construida por Hadid dejó de funcionar como estación y comenzó a utilizarse para exposiciones y actividades culturales (Vitra, n.d.).

No fue un fracaso estructural ni la prueba de que el edificio fuera inutilizable. Simplemente desapareció el programa para el cual había sido creado. Aun así, el episodio parecía resumir la dificultad de su carrera: incluso cuando finalmente construía, la realidad cambiaba las reglas.

La estación demostró algo decisivo. Sus líneas podían convertirse en hormigón. Sus perspectivas podían transformarse en pasillos, puertas y espacios habitables.

Zaha Hadid dentro de un espacio público de formas curvas
La estación de Vitra demostró que sus líneas podían convertirse en espacios habitables. Recreación visual generada con IA.

De arquitecta de papel a constructora internacional

Durante los años siguientes, el estudio comenzó a completar más proyectos. La estación de esquí Bergisel, inaugurada en Innsbruck en 2002, combinó una rampa deportiva, una torre y una cafetería dentro de una estructura que parecía extender el movimiento del salto hacia el paisaje (Jodidio, 2016).

En 2003 se inauguró el Rosenthal Center for Contemporary Art en Cincinnati. El edificio utilizaba una “alfombra urbana” que llevaba la circulación de la calle hacia las galerías. Fue una de las obras que confirmó que Hadid podía realizar edificios públicos complejos y no solo pequeños objetos experimentales.

En 2004 se convirtió en la primera mujer en recibir individualmente el Premio Pritzker de Arquitectura. El jurado destacó una trayectoria que había ampliado los límites de la geometría y la representación arquitectónica (Pritzker Architecture Prize, 2004).

El reconocimiento llegó cuando muchas de sus obras más conocidas todavía no existían. El MAXXI de Roma, el Centro Heydar Aliyev de Bakú, la Ópera de Guangzhou y el Centro Acuático de Londres se construirían posteriormente.

Zaha Hadid recibe un reconocimiento por su arquitectura
El Pritzker de 2004 llegó antes que muchas de sus obras más conocidas. Recreación visual generada con IA.

Las computadoras alcanzaron finalmente a sus dibujos

La expansión de la arquitectura digital permitió modelar, calcular y fabricar geometrías que anteriormente resultaban extremadamente difíciles de coordinar. Las curvas podían dividirse en componentes construibles; ingenieros y arquitectos podían analizar estructuras complejas dentro de modelos tridimensionales compartidos.

Pero atribuir la arquitectura de Hadid únicamente a las computadoras invierte la cronología. Ella había imaginado espacios fragmentados y fluidos mucho antes de que existieran las herramientas digitales capaces de desarrollarlos eficientemente. La tecnología no inventó su lenguaje: finalmente consiguió alcanzarlo (Jodidio, 2016).

En esta transformación fue fundamental el trabajo colectivo de Zaha Hadid Architects y, particularmente, la colaboración con Patrik Schumacher. El estudio convirtió las intuiciones gráficas de Hadid en sistemas de diseño capaces de producir edificios cada vez más grandes.

Su arquitectura también cambió. Las primeras obras estaban dominadas por ángulos agudos, fracturas y planos que chocaban entre sí. Los proyectos posteriores adoptaron superficies continuas, curvas y espacios semejantes a paisajes erosionados por el movimiento.

Retrato de Zaha Hadid bajo una estructura contemporánea
La tecnología digital no inventó su lenguaje: permitió construir ideas que ella llevaba décadas dibujando. Recreación visual generada con IA.

Edificios que parecían estar desplazándose

El MAXXI, Museo Nacional de las Artes del Siglo XXI, inaugurado en Roma en 2009, organizó sus galerías como una red de caminos superpuestos. En lugar de imponer una ruta única, el edificio permitía que los visitantes eligieran entre distintas direcciones. La obra recibió el Premio Stirling en 2010 (Jodidio, 2016).

La Ópera de Guangzhou, completada en China en 2010, fue concebida como dos piedras transformadas por la erosión de un río. El Centro Heydar Aliyev, inaugurado en Bakú en 2012, utilizó una superficie continua que parecía surgir de la plaza, envolver el edificio y regresar al terreno.

Para los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, Hadid diseñó un centro acuático cuyo techo ondulado evocaba el movimiento del agua. Las grandes gradas temporales instaladas para la competición fueron retiradas posteriormente, dejando visible una estructura más ligera para el uso cotidiano.

Estas obras no intentaban parecer máquinas inmóviles. Buscaban convertir el desplazamiento humano, la circulación y las fuerzas del paisaje en formas arquitectónicas.

Zaha Hadid contempla un edificio de hormigón de geometría fluida
Sus edificios transformaron el movimiento y la circulación en forma arquitectónica. Recreación visual generada con IA.

El costo de construir lo imposible

La fama no eliminó las críticas. Algunos proyectos fueron cuestionados por sus elevados presupuestos, las dificultades de mantenimiento o la prioridad concedida al impacto visual. Otros se construyeron dentro de sistemas políticos autoritarios que utilizaban la arquitectura monumental para proyectar modernidad y poder.

El crecimiento del estudio también generó preguntas sobre la figura del arquitecto estrella. Los edificios atribuidos públicamente a Hadid eran producto del trabajo de cientos de arquitectos, ingenieros, diseñadores, consultores y obreros.

Reconocer ese esfuerzo colectivo no disminuye su importancia. Permite comprender que hacer posible una geometría radical requiere mucho más que una gran idea: necesita organizaciones capaces de resolver materiales, cálculos, normativas, presupuestos y procesos de fabricación.

Hadid defendía que los edificios públicos debían producir una sensación de descubrimiento. Sin embargo, la espectacularidad podía convertirse en un fin en sí mismo. Esa tensión entre innovación y exceso forma parte de su legado y no debe desaparecer detrás de la admiración.

La mujer que dejó de pedir que confiaran en sus dibujos

En 2010 y 2011 ganó consecutivamente el Premio Stirling. En 2012 fue nombrada dama comendadora del Imperio británico. En 2016 se convirtió en la primera mujer que recibió individualmente la Medalla de Oro Real del Royal Institute of British Architects (RIBA, 2016).

Murió repentinamente en Miami el 31 de marzo de 2016, a los 65 años, después de sufrir un ataque cardíaco mientras recibía tratamiento hospitalario por bronquitis.

Su estudio continuó desarrollando proyectos iniciados bajo su dirección y construyendo otros concebidos por el equipo que ayudó a formar. Esa continuidad plantea una pregunta inevitable: ¿dónde termina la visión personal de una arquitecta y dónde comienza el lenguaje colectivo de su oficina?

Durante una parte considerable de su carrera, el mundo le exigió demostrar que sus edificios podían sostenerse. Con el tiempo, sus formas aparecieron en Alemania, Italia, China, Azerbaiyán, Corea del Sur y el Reino Unido.

Zaha Hadid vio ciudades que todavía no podían construirse. No esperó a que la tecnología, la industria o la profesión estuvieran preparadas. Las dibujó primero y obligó a la arquitectura a encontrar la manera de alcanzarlas.

Zaha Hadid sostiene una medalla de reconocimiento
Después de décadas de dudas, su obra pasó del papel al paisaje de ciudades de varios continentes. Recreación visual generada con IA.

Referencias bibliográficas

Betsky, A. (1998). Zaha Hadid: The complete buildings and projects. Thames & Hudson.

Guggenheim Museum. (2006). Zaha Hadid. Solomon R. Guggenheim Foundation.

Jodidio, P. (2016). Zaha Hadid: Complete works 1979–today. Taschen.

Johnson, P., & Wigley, M. (1988). Deconstructivist architecture. Museum of Modern Art.

Pritzker Architecture Prize. (2004). Zaha Hadid: 2004 laureate. https://www.pritzkerprize.com/laureates/2004

Royal Institute of British Architects. (2016). Zaha Hadid awarded the 2016 Royal Gold Medal. https://www.architecture.com/

Vitra. (n.d.). Fire Station, Zaha Hadid. https://www.vitra.com/

Zaha Hadid Architects. (n.d.-a). The Peak Leisure Club. https://www.zaha-hadid.com/

Zaha Hadid Architects. (n.d.-b). MAXXI: Museum of XXI Century Arts. https://www.zaha-hadid.com/

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