Maryam Mirzakhani: la matemática que dibujaba caminos sobre mundos invisibles

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Matemáticos, códigos y obsesiones que rozaron el límite humano

Maryam Mirzakhani: la matemática que dibujaba caminos sobre mundos invisibles

De las olimpiadas en Irán a la Medalla Fields: cómo la paciencia, los dibujos y la colaboración transformaron la geometría.

Retrato simbólico de Maryam Mirzakhani entre superficies geométricas.
Retrato simbólico de Maryam Mirzakhani entre superficies geométricas. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Maryam Mirzakhani cubría hojas enormes con curvas, flechas y figuras que para otros parecían garabatos. Su hija pequeña llamaba a aquello “pintar”. Para ella, era una manera de entrar en espacios que ningún ser humano podía ver directamente.

No buscaba números gigantescos ni códigos secretos. Estudiaba superficies curvas, trayectorias y universos geométricos donde cada punto podía representar una forma distinta. Sus investigaciones conectaron áreas de las matemáticas que parecían separadas y resolvieron problemas que llevaban décadas abiertos.

En 2014 se convirtió en la primera mujer y la primera persona iraní en recibir la Medalla Fields. Tenía treinta y siete años. Murió solo tres años después, pero para entonces ya había transformado la manera en que los matemáticos comprendían la geometría y el movimiento.

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Maryam Mirzakhani

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Una vida contada entre dibujos y mundos geométricos

Nacimiento1977Teherán
Muerte2017California
Una pieza que sobrevivió a la historia

El registro de la Medalla Fields de 2014

La Unión Matemática Internacional conserva la mención oficial de Mirzakhani y los materiales que explican sus aportaciones a las superficies de Riemann y sus espacios de módulos. El premio se entregó el 13 de agosto de 2014 en Seúl. Este registro permite conocer el mérito científico detrás del hito de ser la primera mujer premiada. La imagen es un homenaje artístico, no una fotografía de la entrega ni una reproducción exacta de la medalla.

International Mathematical UnionMaryam Mirzakhani · Fields MedalICM 2014 · Seoul

Una niña que quería escribir historias

Recreación de Mirzakhani dibujando y resolviendo problemas.
Recreación de Mirzakhani dibujando y resolviendo problemas. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Maryam Mirzakhani nació en Teherán el 12 de mayo de 1977. Creció durante los años de la Revolución iraní y la guerra entre Irán e Irak. Su padre, Ahmad, era ingeniero eléctrico, y su madre, Zahra, apoyó la educación de Maryam y de sus hermanos incluso dentro de un contexto marcado por la inestabilidad.

De niña no soñaba con ser matemática. Quería convertirse en escritora y leía todas las novelas que encontraba. Junto con su amiga Roya Beheshti recorría librerías de Teherán y compraba libros casi al azar, guiada más por la curiosidad que por un plan determinado (O’Connor & Robertson, 2017).

Tampoco destacó inmediatamente en matemáticas. Durante su primer año de secundaria obtuvo resultados decepcionantes y un profesor no mostró demasiada confianza en sus capacidades. Al año siguiente, otro docente la animó y su desempeño cambió radicalmente. Mirzakhani recordaría esa experiencia como prueba de cuánto puede influir lo que un adulto decide ver en un estudiante (O’Connor & Robertson, 2017).

Estudió en la escuela Farzanegan de Teherán, perteneciente a una red de centros para alumnas con altas capacidades. Allí encontró a compañeras con quienes resolver problemas dejó de ser una obligación y comenzó a parecerse a una investigación.

La puerta que todavía no se había abierto

Recreación conceptual de Mirzakhani en un encuentro matemático; no representa las olimpiadas de su adolescencia.
Recreación conceptual de Mirzakhani en un encuentro matemático; no representa las olimpiadas de su adolescencia. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Maryam y Roya querían competir en la Olimpiada Internacional de Matemáticas, pero ninguna muchacha iraní había formado parte hasta entonces del equipo nacional. Se dirigieron a la directora de la escuela y le pidieron que organizara sesiones especiales de preparación.

La directora aceptó sin saber si llegarían a clasificarse. Esa decisión cambió dos vidas y abrió una puerta que no existía.

En 1994, Mirzakhani se convirtió en una de las primeras dos jóvenes seleccionadas para representar a Irán en la Olimpiada Internacional de Matemáticas. Obtuvo una medalla de oro en Hong Kong. Al año siguiente volvió a competir, esta vez en Toronto, y consiguió otra medalla de oro con una puntuación perfecta: 42 puntos de 42 posibles (Stanford University, 2014).

Aquellos resultados la hicieron conocida dentro de la comunidad matemática, pero no la convirtieron en una persona obsesionada con competir. Las olimpiadas premiaban la velocidad para resolver problemas cuidadosamente planteados. La investigación exigiría algo diferente: permanecer durante meses o años dentro de una pregunta cuya solución quizá ni siquiera existiera.

Esa lentitud acabaría ajustándose mejor a su personalidad.

El autobús que no llegó a Teherán

Mirzakhani ingresó en la Universidad Tecnológica Sharif, una de las instituciones científicas más prestigiosas de Irán. Allí participó en grupos informales de lectura y resolución de problemas, publicó investigaciones siendo todavía estudiante y encontró una comunidad que reforzó su decisión de dedicarse a las matemáticas.

En 1998 viajó con un grupo de estudiantes destacados a una competencia celebrada en Ahvaz. Durante el regreso a Teherán, el conductor del autobús perdió el control y el vehículo cayó por un barranco. Murieron siete estudiantes y dos conductores. Maryam sobrevivió (O’Connor & Robertson, 2017).

El accidente fue una tragedia para la comunidad científica iraní. Entre las víctimas había jóvenes considerados parte de una generación excepcional de matemáticos. Mirzakhani rara vez convirtió aquella experiencia en una pieza pública de su biografía, y no conviene atribuirle una interpretación personal que ella no dejó documentada.

Terminó su licenciatura en 1999 y viajó a Estados Unidos para estudiar en Harvard.

Aprender un nuevo idioma matemático

Alegoría de Mirzakhani abriendo nuevas posibilidades en las matemáticas.
Alegoría de Mirzakhani abriendo nuevas posibilidades en las matemáticas. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

En Harvard comenzó a trabajar bajo la dirección de Curtis McMullen, quien había recibido la Medalla Fields en 1998. Mirzakhani llegaba con una formidable capacidad para resolver problemas, pero tuvo que adaptarse a seminarios impartidos en inglés y a un campo matemático nuevo.

Frecuentemente hacía preguntas que parecían demasiado amplias. McMullen comprendió que no se trataba de ingenuidad: intentaba reconstruir cada tema desde sus fundamentos y descubrir conexiones que otros aceptaban sin examinar.

Su tesis doctoral, completada en 2004, produjo varios resultados importantes sobre superficies de Riemann y espacios de módulos. No fue una investigación prometedora que algún día podría madurar. Ya contenía trabajo de nivel excepcional (Clay Mathematics Institute, s. f.).

Para comprender su importancia, es necesario entrar brevemente en los mundos que estudiaba.

Superficies, caminos y espacios de módulos

Representación artística de Mirzakhani y los espacios geométricos.
Representación artística de Mirzakhani y los espacios geométricos. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Una superficie de Riemann puede imaginarse, de manera incompleta pero útil, como una superficie curva que posee una estructura matemática adicional. Algunas tienen la forma topológica de una esfera; otras se parecen a una rosquilla con uno o varios agujeros.

Sobre esas superficies pueden trazarse geodésicas: los caminos más rectos posibles dentro de un espacio curvo. En una esfera, por ejemplo, las rutas de los grandes círculos desempeñan ese papel. En superficies más complejas, las geodésicas pueden rodear agujeros, cruzarse o extenderse siguiendo patrones difíciles de clasificar.

Mirzakhani estudió especialmente las geodésicas simples cerradas: recorridos que regresan al punto inicial sin cruzarse a sí mismos. Determinó cómo crece el número de esos caminos cuando aumenta su longitud, un problema que conectaba geometría, topología y dinámica (International Mathematical Union, 2014).

Pero también estudiaba los espacios de módulos. En lugar de analizar una sola superficie, los matemáticos construyen un espacio abstracto donde cada punto representa una superficie posible con determinadas características. Moverse dentro de ese espacio significa deformar la geometría del objeto.

Es como crear un atlas no de países, sino de todas las formas que un mundo podría adoptar.

Medir el espacio de todas las formas

En su tesis, Mirzakhani desarrolló métodos para calcular los volúmenes de espacios de módulos de superficies de Riemann con bordes. Sus fórmulas permitieron relacionar longitudes de curvas, geometría hiperbólica y cantidades llamadas volúmenes de Weil-Petersson.

A partir de esos resultados produjo una nueva demostración de la conjetura de Witten, relacionada con clases de intersección en espacios de módulos. La conjetura ya había sido demostrada por Maxim Kontsevich, pero el camino de Mirzakhani fue inesperado: llegó a ella mediante geometría y recursiones construidas a partir de superficies (International Mathematical Union, 2014).

La importancia no residía únicamente en obtener una respuesta conocida. Su demostración revelaba conexiones nuevas y proporcionaba herramientas capaces de resolver otros problemas.

Después de doctorarse recibió una beca de investigación del Clay Mathematics Institute y trabajó en Princeton. En 2008 se incorporó como profesora a Stanford.

La “varita mágica”

Imagen simbólica de la investigación como exploración de caminos.
Imagen simbólica de la investigación como exploración de caminos. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Una de sus colaboraciones más importantes fue con Alex Eskin. Juntos estudiaron la dinámica en espacios de módulos de superficies planas, relacionada, entre otros problemas, con el movimiento idealizado de una bola de billar dentro de una mesa poligonal.

Una bola que rebota en una mesa rectangular produce trayectorias relativamente comprensibles. Para otros polígonos con ángulos racionales respecto de π y se supone que no existe fricción, las trayectorias pueden volverse extremadamente complejas. Una técnica matemática permite “desplegar” los rebotes y convertirlos en movimientos rectos sobre superficies construidas mediante copias del polígono.

Mirzakhani y Eskin analizaron las posibles órbitas dentro de esos espacios. Su extenso trabajo demostró una rigidez sorprendente: aunque las trayectorias podían parecer caóticas, los cierres de ciertas órbitas poseían una estructura algebraica mucho más ordenada de lo esperado (International Mathematical Union, 2014).

Amir Mohammadi fue coautor, junto con Eskin y Mirzakhani, del trabajo sobre cierres de órbitas, apoyado en el teorema de clasificación de medidas de Eskin y Mirzakhani (Eskin et al., 2013). El resultado llegó a ser conocido informalmente como el “teorema de la varita mágica”, no porque utilizara magia, sino porque permitía resolver numerosos problemas que antes parecían inaccesibles.

El resultado surgió de varios trabajos complementarios y requirió años de esfuerzo.

Pensar despacio

Recreación de Mirzakhani junto a sus dibujos.
Recreación de Mirzakhani junto a sus dibujos. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Mirzakhani no encajaba en el estereotipo del genio que produce respuestas instantáneas. Podía trabajar durante largos periodos sin saber si una idea conduciría a algún lugar. Describió la investigación como encontrarse perdida en una selva, reuniendo conocimientos y ensayando recursos hasta descubrir una salida.

Utilizaba grandes hojas de papel y las llenaba de dibujos. Escribía fórmulas alrededor de curvas, repetía configuraciones y permitía que la imagen del problema evolucionara. Esa forma visual de razonar conectaba con su antigua ambición de ser escritora: construía narraciones matemáticas en las que los objetos se transformaban y seguían caminos (Stanford University, 2014).

También rechazaba la imagen del matemático aislado. Sus descubrimientos dependieron de maestros, amistades, seminarios y colaboradores. Necesitaba largos periodos de concentración, pero la comunidad era parte del proceso.

Su esposo, Jan Vondrák, era científico de la computación teórica. Tuvieron una hija, Anahita, que observaba las hojas cubiertas de figuras y decía que su madre estaba pintando.

No estaba del todo equivocada.

La Medalla Fields

Recreación de Mirzakhani dando una conferencia.
Recreación de Mirzakhani dando una conferencia. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

El 13 de agosto de 2014, durante el Congreso Internacional de Matemáticos celebrado en Seúl, Mirzakhani recibió la Medalla Fields por sus contribuciones a la dinámica y la geometría de las superficies de Riemann y sus espacios de módulos.

La distinción, establecida en 1936 y concedida cada cuatro años con una regla de edad: el cuadragésimo cumpleaños no puede ser anterior al 1 de enero del año del congreso, es considerada uno de los máximos reconocimientos de la disciplina.

Mirzakhani fue la primera mujer y la primera persona iraní en obtenerla. El hecho revelaba tanto la dimensión de su obra como una exclusión histórica: habían transcurrido setenta y ocho años desde la primera entrega sin que ninguna mujer fuera premiada (International Mathematical Union, 2014).

Ella recibió la noticia con modestia y expresó el deseo de que animara a otras jóvenes científicas y matemáticas. No quería ser reducida al símbolo de “la primera mujer”, pero entendía que su presencia modificaba lo que otras podían imaginar como posible.

Una carrera interrumpida

Retrato recreado de Mirzakhani en un despacho.
Retrato recreado de Mirzakhani en un despacho. Imagen generada con IA; no es una fotografía histórica.

Mirzakhani había sido diagnosticada con cáncer de mama en 2013. Continuó investigando, enseñando y colaborando mientras recibía tratamiento. La enfermedad se extendió posteriormente a otros órganos.

Murió el 14 de julio de 2017, a los cuarenta años. La noticia provocó homenajes en universidades de todo el mundo y un duelo especialmente intenso en Irán. Algunos periódicos iraníes publicaron fotografías suyas sin el velo obligatorio, algo poco habitual, como señal de respeto ante la magnitud de la pérdida.

Había transcurrido menos de una década desde su llegada a Stanford y apenas tres años desde la Medalla Fields. Muchos de sus programas de investigación permanecían abiertos.

Dibujar lo invisible

Maryam Mirzakhani pertenece a los matemáticos, códigos y obsesiones que rozaron el límite humano porque dedicó su vida a comprender espacios que desbordan la intuición ordinaria. No intentaba dominar el mundo mediante fórmulas rápidas. Permanecía dentro de una pregunta hasta descubrir la estructura escondida.

Sus trabajos siguen influyendo en geometría, topología, sistemas dinámicos y física matemática. El 12 de mayo, fecha de su nacimiento, se celebra el Día Internacional de las Mujeres en Matemáticas, una iniciativa que prolonga su capacidad de abrir puertas.

De niña quiso escribir novelas. En cierto modo, nunca abandonó esa vocación. Sus superficies tenían personajes, transformaciones, recorridos y desenlaces. Solo que sus historias no se desarrollaban en ciudades visibles, sino en universos curvos donde una línea podía viajar durante años antes de revelar el lugar al que pertenecía.

Referencias bibliográficas

  1. Clay Mathematics Institute. (s. f.). Maryam Mirzakhani. Consultar fuente
  2. International Mathematical Union. (2014). The work of Maryam Mirzakhani. Consultar fuente
  3. Eskin, A., Mirzakhani, M., & Mohammadi, A. (2013). Isolation, equidistribution, and orbit closures for the SL(2,R) action on moduli space [Preprint]. arXiv. Consultar fuente
  4. International Mathematical Olympiad. (s. f.). Maryam Mirzakhani: Results. Consultar fuente
  5. O’Connor, J. J., & Robertson, E. F. (2017). Maryam Mirzakhani. MacTutor History of Mathematics Archive. Consultar fuente
  6. Stanford University. (2014). Stanford’s Maryam Mirzakhani wins Fields Medal. Consultar fuente
  7. Stanford University. (2017). Maryam Mirzakhani, mathematician and Fields Medal winner, dies at Stanford. Consultar fuente
  8. International Mathematical Union. (s. f.). May 12 – Celebrating women in mathematics. Consultar fuente
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